22 cuerpos siguen en la morgue

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«Solo quiero enterrar a mi hermano», exclama Teisir Munir, la hermana mayor de Abdelbaset Munir Khamis, un joven sudanés de 28 años que murió durante la tragedia de Melilla, el pasado 24 de junio de 2022. Ha pasado un año y aún se desconoce el número exacto de personas fallecidas: las autoridades alauitas hablan de 23 muertos y al menos otras 70 permanecen en paradero desconocido.

Los restos de Abdelbaset aún están en la morgue de Nador, junto con los de otros «22 jóvenes que no han recibido sepultura». Así lo confirma Omar Naji, investigador de la Asociación Marroquí por los Derechos Humanos (AMDH) en la localidad rifeña, ubicada a tan solo 15 kilómetros de la ciudad autónoma.

«La organización de derechos humanos me mandó una foto, estaba identificado como el número 16 y me confirmaron que estaba en la morgue», asegura a RTVE.es Teisir al otro lado del teléfono desde Kosti, una localidad en la región del Nilo Blanco, a unos 300 kilómetros al sur de Jartum (Sudan). Hasta finales de marzo no supo con certeza que su hermano había fallecido. Junto con la AMDH y conocidos sudaneses en Marruecos, han estado buscándolo durante meses. «Yo me imaginaba que estaba muerto porque nos lo dijeron sus amigos, lo vieron en una ambulancia con otro chico, pero no sabíamos dónde estaban sus restos», relata. «Ahora mismo solo queremos que descanse de una vez», zanja Teisir, que añade que su «madre ha enfermado en el último año».

Su hermano salió de Sudán hace cinco años. Estaba en segundo de carrera de ciencias económicas y empresariales, cuando en diciembre de 2018 se desataron las protestas contra Omar al Bashir en medio de una crisis por la alta inflación, el desabastecimiento de pan y otros productos básicos. «Al igual que otros jóvenes, decidió, sin consultarnos, marcharse del país», cuenta su hermana. Quería mejorar la vida de sus cinco hermanos y sus padres. 

Estuvo cuatro años en Libia, el año pasado consiguió llegar a Argelia y de ahí cruzar a Marruecos. Llegó a Oujda en mayo del año pasado, justo un mes antes del salto masivo a la valla de Melilla. Unas 2.000 personas, la mayoría sudaneses y chadianos, se dirigieron al punto fronterizo en el Barrio Chino para cruzar a Europa y 133 consiguieron entrar, ante un amplio dispositivo policial que actuó, según las imágenes que se difundieron, con porras, gases lacrimógenos y pelotas de goma

«La situación sigue siendo muy crítica. Ha pasado un año y aún tenemos muchas preguntas sin respuesta. No se han podido identificar los cuerpos que permanecieron en el hospital de Nador«, explica Naji. Mustafa, el hermano de Abdelaziz Yaqoub, apodado como «Anwar», logró viajar desde el Reino Unido tras reconocer a su hermano a través de fotos y enterrarlo el primer viernes del pasado Ramadán (marzo 2023). «Le hemos ayudado, hubo muchas trabas, pero lo ha conseguido», comenta el investigador de la organización. 

 

Pruebas de ADN a familiares en Jartum 

Teisir, antes de la reanudación del conflicto en Sudán, ha estado yendo al consulado marroquí en la capital para hacer todos los trámites y pedir el visado que le permita viajar y enterrar a su hermano. Sin embargo, «ha empezado la guerra y lo ha parado todo». Les han hecho pruebas de ADN en Jartum para ver si coinciden con los restos mortales en la morgue. «No nos han dado ni resultados ni respuestas debido al conflicto y está todo parado», explica. Son muchas las familias, dice, que están intentando conocer la verdad. Cuenta que su madre sigue sin creer que su hijo haya perdido la vida, sin embargo, la joven está al 100 % convencida. Su rostro es inconfundible. Llevaba trenzas y el pelo largo, como puede verse en las fotos que tiene de Abdelbaset y que quiere compartir. 

Ha empezado la guerra y lo ha parado todo

«La gran pregunta es sobre los desaparecidos. Hemos calculado a lo largo de este año que hay al menos 70 personas en paradero desconocido», argumenta Omar Naji. Amnistía Internacional se suma a la petición de la AMDH de que se faciliten medios y permisos de viaje para que las familias de las víctimas que están en Sudán puedan viajar e identificar a sus seres queridos. «La información que tenemos es que no se está facilitando en absoluto. Es doloroso ver, no solo cómo se ha tratado a las víctimas de aquel terrible suceso, sino la falta de humanidad con sus familias«, señala Virginia Álvarez, investigadora y responsable de Política Interior en Amnistía Internacional España.

La AMDH coincide en la denuncia del trato «vejatorio» hacia las familias. «Hay decenas que no han recibido ninguna señal o rastro sobre el destino de sus hijos», asegura Omar Naji. Zeinab Hamid no ha vuelto a saber nada del suyo. «No sé si está vivo, pero habría dado señales durante este año», dice la madre desde Sudán. No está en ninguna de las listas de presos o muertos. «La última vez que supe de él fue durante la primera semana de junio de 2022 y me dijo que iba a intentar cruzar a Europa», explica la madre. La comunicación es inestable debido a los cortes de luz en medio del conflicto. Su hijo se llamaba Jamal Abdrrahman Mahmud, tenía 21 años cuando intentó saltar la valla. Salió del país en 2019, «dijo que era para ayudarnos a mí y a sus cuatro hermanos«, relata esta madre con cierta desesperación. 

 

Desde esta organización local han creado una comisión de apoyo a estas familias para que este «expediente siga abierto y vivo hasta que se conozca la verdad», explica. El mismo 24 de junio la gendarmería marroquí, asegura el investigador, les forzó a subir a los autobuses y los trasladaron a grandes ciudades en el sur del país o han sido llevados a la frontera con Argelia.

Otras 87 personas están encarceladas. «Las condenas son desproporcionadas y los juicios no han sido transparentes», explica Naji. Las condenas a prisión oscilan entre tres y cuatro años por delitos que, según los observadores y abogados, sirven para meter miedo a las personas migrantes. «Han querido mandar un mensaje claro de que no vuelva a repetirse lo ocurrido el 24 junio, y eso que estamos hablando de personas que tendrían que tener la protección internacional«, concluye. 

España: devoluciones en caliente

De hecho, el defensor del pueblo en España estima que unos 470 migrantes han sido rechazados en la frontera «sin completarse las previsiones legales, tanto nacionales como internacionales». Esta ha sido una de las primeras conclusiones de su informe sobre lo ocurrido cuatro meses después del 24 de junio. Ángel Gabilondo ha denunciado que «España no ha cumplido con sus obligaciones legales al no individualizar los expedientesni darles un cauce administrativo que permita el posterior control judicial que prevé la normativa de extranjería y las normas internacionales». En su investigación, el defensor del pueblo contradice la versión del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y habla de personas «aplastadas», de lanzamiento de piedras por parte de la Guardia Civil a los migrantes y de la ausencia de auxilio a quienes habían logrado cruzar la frontera.

«Tenemos claro que hay gente que llegó a pisar suelo español y no se les preguntó si eran solicitantes de asilo«, denuncia Omar Naji. De hecho, RTVE.es, habló en Casablanca con personas que tenían el resguardo de haber solicitado el asilo en la oficina de la Agencia de Naciones Unidas para el Refugiado (ACNUR) en Rabat. Muchas han sido entregadas por las autoridades españolas a las marroquíes. Un hecho que han denunciado distintas organizaciones y una realidad que confirman los testimonios de quienes sobrevivieron a lo que llaman como «el viernes negro».

Lo más peligroso de está cuestión, denuncian desde la AMDH, es que las autoridades españolas han podido «ver con sus ojos el trato que recibían por parte de la gendarmería marroquí». La violencia, los golpes… La ONG asegura que pudo comprobar el caso de una persona que «estaba muerta en suelo español y fue devuelta». La misma conclusión a la que ha llegado una investigación del Lighthouse Reports (LHR) que reveló en noviembre que Abdelaziz Yaqoub murió en suelo español y, por las imágenes, no se descarta que pudiera haber más fallecidos a nuestro lado de la frontera.

Salem Abderrahman es el número 26 en la lista de los fallecidos. Su cuerpo fue reconocido el 30 de agosto, también en la morgue de Nador. «Era huérfano de padre y madre, se quedó a cargo de sus hermanos y decidió marcharse», explica su amigo de la infancia Haidar Athman Abdalah, que ha estado pendiente de recibir noticias sobre él durante todo este tiempo. También era universitario en Sudán. «Llegó a entrar una vez a España y lo devolvieron, luego en el segundo intento, murió«, asegura. «Vi la foto de su cuerpo y era inconfundible», concluye.

 

Además, las organizaciones denuncian la falta de auxilio. Un documental de la BBC aseguró que la policía española no «impidió la muerte de migrantes» en la frontera de Melilla, señalando que se encontraban en territorio español. También se cuestionó el lugar de los hechos. «Creemos que hay una responsabilidad directa por parte del Gobierno español y que debe investigar, porque tal y como se reconoce en el catastro y también por la información recogida por el centro geográfico español, toda esa instalación se encuentra en territorio español», arguye Álvarez. Además, teniendo en cuenta que la mayoría procedían de Sudán y que España concede el asilo al 88 % de los sudaneses, muchos habrían podido acceder a la protección internacional.

Los testimonios recogidos por RTVE.es confirman que, para quienes se han quedado en Marruecos, ha sido un año muy duro. En cada intento de saltar la valla pierden el poco dinero que tienen y sus teléfonos móviles. Además, muchos han tenido que convivir con heridas graves en suburbios de grandes ciudades. Pero lo que reclaman las oenegés es una investigación de los hechos al cumplirse un año de la tragedia. «Es muy grave que un suceso tan terrible pueda acabar en impunidad y no haya ningún tipo de responsabilidad«, denuncian desde Amnistía Internacional. La organización lamenta que la Fiscalía española haya archivado la causa en diciembre de 2022. «A pesar de la gravedad de lo ocurrido, no se ha abierto ninguna investigación adecuada sobre las denuncias de crímenes de derecho internacional. De alguna forma, la Fiscalía ‘aprueba’ la respuesta de las fuerzas de seguridad», añade Álvarez.

La única forma de reparar el dolor, coinciden los familiares, es que les ayuden a localizar a sus hijos, vivos o muertos. «Si ellos cruzan la frontera de forma ilegal que les castiguen, que los lleven a prisión, pero que no les maten de está forma tan salvaje», concluye Teisir.

Fuente

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