La ciencia descarta vertidos químicos y confirma el origen natural de las espumas en el río Segura
Un exhaustivo estudio científico-técnico desarrollado de forma conjunta por el Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (CEBAS-CSIC) y la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) ha concluido de forma definitiva que las espumas aparecidas en diversos tramos del río Segura tienen un origen predominantemente natural y biológico. Este hallazgo descarta la presencia de vertidos o contaminación química como la causa principal de este fenómeno recurrente.
La investigación se inició formalmente a raíz de la alarma social generada por estos episodios visualmente llamativos tras periodos de precipitaciones. Para dar una respuesta basada en la evidencia, el personal de laboratorio de la CHS desplegó una intensa campaña de monitorización continua que se extendió desde marzo de 2025 hasta la finalización de los trabajos de campo en marzo de 2026.
La rigurosa metodología consistió en la recolección de 87 muestras dobles analizadas estadísticamente. El protocolo exigía tomar una primera muestra en el instante exacto de la aparición de la espuma y una segunda muestra de control una vez que el cauce recuperaba la normalidad, permitiendo así contrastar los datos físico-químicos del agua.
Los resultados finales emitidos por el CEBAS determinan que la formación de estas espumas está ligada directamente a un enriquecimiento de materia orgánica y a la actividad microbiana natural del ecosistema fluvial. El detonante mecánico son las lluvias intensas; mediante la escorrentía, el agua arrastra hacia el río restos vegetales, partículas finas de suelo y compuestos orgánicos acumulados en los márgenes que poseen propiedades tensioactivas naturales, las cuales generan el efecto espumoso al mezclarse con la corriente.

