Así escala El Angliru el camión de los medios de comunicación

Así escala El Angliru el camión de los medios de comunicación







Ha sido protagonista en las diez veces que la Vuelta a España ha alcanzado la cima del puerto de montaña más famoso del ciclismo español. Si la carrera quiere volver a escribir una página épica, hay que llamar a la familia Del Valle para que las imágenes puedan ser narradas al mundo entero.

Pablo del Valle lo ha vuelto a hacer, a la primera como de costumbre. Este joven de Langreo es mucho menos conocido que los Evenepoel, Vingegarrd o Roglic, pero sus facultades como camionero son transmitidas de colega en colega de profesión. «Ye el más fino que hay para subir hasta aquí, no hay duda», afirma uno de los compañeros que le acompañan en medio de la noche para lograr que el caminón de los medios de comunicación llegue a la cima y pueda contarse la etapa.

24 años y un día después, Pablo volvía a lo alto del coloso asturiano. En aquel 1999 en el que la Vuelta descubría el puerto, subió junto a su padre camionero. El única capaz en aquel momento a subir a la cima el trailer. 

«Hay que conocer muy bien la subida porque si algo tiene este puerto es que no te permite tener un fallo. No hay margen para rectificar», explica Del Valle.

La noche acompañaba, ya que la lluvia andonó el valle por la tarde. La carretera se mantenía húmeda para lamento del chófer, pero en estas épocas la meteorología podría ser mucho más hostil con todos aquellos que trabajan para que la Vuelta a España se desarrolle con normalidad.

Para Del Valle y sus compañeros, el Angliru no tiene secretos. La clave está en abrirse lo suficiente en cada curva, aunque ello conlleve asomarse al abismo en medio de la penumbra.

Cualquiera que haya estado alguna vez en su cima y ha contemplado el despliegue que se monta en la meta sabe que no solo los ciclistas son los héroes de este día. 

«Subirlo no es para tanto, lo peor es bajar luego», concluye.

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