Cereales y cultivos herbáceos amenazados por el calor y la falta de lluvias en C-LM

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La sequía y las altas temperaturas condicionan la campaña agrícola en Castilla-La Mancha. Agroseguro prevé unas indemnizaciones sin precedentes por el impacto de la ausencia de lluvia en cereales y cultivos herbáceos. Meses sin precipitaciones reducirán drásticamente las producciones de cebada e incluso de regadíos como la alfalfa. Y agricultores centrados en el melón también sufrirán mermas en sus cosechas.

Agroseguro estima en 55 millones de euros las indemnizaciones

Casi la mitad del terreno cultivable en Castilla-La Mancha se verá afectado por los efectos de la sequía, explican desde la entidad gestora de seguros agrarios. Javier Zarcero, Director Territorial de Agroseguro en la Zona Centro dimensiona la escala de los daños. “Tenemos aseguradas 380.000 hectáreas, más del 55% de la superficie cultivada y prevemos tasar más de 300.000 de esas has.”.

La estimación planteada supera los 55 millones de euros en indemnizaciones sobre parcelas de cereales y herbáceos debido a “una campaña récord en siniestralidad”, en valoración de Zarcero. “Estará muy por encima de 1995, que fue también un año de sequía extrema. El cambio climático está patente y lo tenemos ahora mismo aquí”, subraya. La cantidad supone más del 20% de lo repartido por Agroseguro en todo el territorio nacional.  

La cebada es el cultivo más sembrado en la región y en las parcelas de secano se perderá entre el 60 y el 100% de la producción, según los peritos tasadores de daños. Alfonso San Miguel, a servicio de Agroseguro, explica que “el rendimiento medio de las parcelas en un año normal suele estar en torno a los 3.500 y los 4.000 kilos por hectárea, y este año probablemente no llegue a los 1.000”.

El rendimiento medio de las parcelas suele estar en torno a 3.500 kilos por hectárea, y este año no llegaremos a los 1.000

Por su parte, los trabajadores del campo temen las pérdidas que sufrirán en la mayor parte de sus terrenos. El agricultor Dionisio Díaz teme que “en las mejores parcelas no se aspira más que a cubrir gastos”. Ninguna mención a conseguir beneficios. Tienen claro que hay plantaciones en las que se perderá todo.

Mayores temperaturas obligan a invertir más agua en los regadíos

Los cultivos tradicionalmente de regadío también adolecen de falta de lluvia. Plantas forrajeras como la alfalfa, el raigrás o la veza suponen otra importante porción del campo cultivado. Debido al calor, las fechas de riego han tenido que adelantarse y el agua requerida también aumenta.






Campos sembrados de alfalfa en Cebolla (Toledo) cropper

Vicente Ortiz, empresario agrícola de Toledo, detalla que “el primer corte de la alfalfa se hace casi todos los años a inicios de mayo sin necesidad de riego” y este 2023 ha sido imposible. “Por el problema de la sequía se ha tenido que regar y yo todavía no he cortado”, lamenta.

Los cultivos forrajeros son empleados en piensos para alimentar a los animales del sector ganadero. La alfalfa es dieta fundamental de ovejas, cabras y vacas productoras de leche. Si la producción del cultivo se reduce, subirá su coste y con ello también el precio final de los lácteos.

Nos va a influir, porque cuanto más cara esté la alfalfa, más caras estarán la leche y los quesos en el mercado

“A nosotros nos va a influir en el supermercado porque cuanto más cara esté la alfalfa, más caras estarán la leche y los quesos”, subraya Ortiz. Las plantas están menos desarrolladas que en las mismas fechas de años pasados, y los efectos adversos de las altas temperaturas padecidos por los agricultores también se extenderán a ganaderos y consumidores. 

La campaña del melón, comprometida por la subida de costes y la sequía

El aumento de los costes de materias necesarias para el cultivo del melón también tendrá un impacto directo en el mercado. Este año, el plantón y la semilla han aumentado alrededor de un 10% y los plásticos utilizados en la siembra también se encarecen un 6%. José Ángel Serrano, presidente de la Interprofesional del Melón en Castilla-La Mancha constata que “la repercusión que tuvo la subida de precios de la energía el año pasado también llega al consumidor”.

En el campo, los agricultores comenzaron a plantar melones un mes antes de lo habitual por el calor. “La campaña está siendo muy seca debido a las escasas lluvias y las plantaciones van muy adelantadas por las altas temperaturas que hemos tenido en el mes de abril”, apuntan los trabajadores. 

La subida de precios de la energía el año pasado también llega al consumidor






Plantación de melón en Tomelloso cropper

El melón es un cultivo que requiere de bastante agua mientras sus frutos están en crecimiento para poder desarrollarse. En la región ocupa 5.500 hectáreas de terreno y se prevé para la actual campaña un descenso del 5% en la superficie total plantada. Desde las parcelas se encomiendan al regadío para minimizar las pérdidas derivadas del calor y las carencias de agua en este 2023. Será una campaña agrícola seriamente definida por las condiciones climáticas.

Fuente

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