Condenado a 25 años y medio de cárcel un hombre que asesinó a su pareja en Mansilla de las Mulas en 2021

Condenado a 25 años y medio de cárcel un hombre que asesinó a su pareja en Mansilla de las Mulas en 2021



   LEÓN, 21 Nov. (EUROPA PRESS) –

   La Audiencia de León ha condenado a un total de 25 años y medio de cárcel un hombre de 31 años por asesinar a puñaladas a su pareja en Mansilla de las Mulas (León) en abril de 2021.

   Según han informado fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León en un comunicado recogido por Europa Press, el Jurado emitió un veredicto de culpabilidad al considerar como probados unos hechos que hacen responsable al acusado de los delitos de asesinato alevoso, allanamiento de morada, maltrato habitual en el ámbito de la violencia sobre la mujer y daños.

El tribunal ha impuesto además al hombre la obligación de indemnizar a los familiares de la víctima en casi 130.000 euros y la prohibición de aproximarse a menos de 500 metros de su domicilio, lugar de trabajo o cualquier otro en el que estuvieran por un periodo de 27 años.

La sentencia considera probado que el ahora condenado había iniciado una relación sentimental con la víctima, Paula nacida en 1984, durante al menos ocho meses con la víctima a partir del verano de 2020. Convivieron juntos, al menos un mes y algunos días y fines de semana deforma discontinua, en el domicilio de ella que era propiedad de su padre.

En ese periodo, en diciembre de 2020, el hombre se había dirigido al domicilio de Paula, donde fracturó el cristal de la puerta del portal y causó diversos desperfectos en el interior de la vivienda al golpear puertas, así como en un ordenador y un teléfono. La mujer no denunció los daños ni tampoco lo hizo la comunidad de propietarios y el condenado se hizo cargo de los daños causados, reparó y abonó los gastos correspondientes.

En torno a mediados de febrero de 2021, la pareja rompió debido a que el ahora condenado había enviado a un novio anterior de Paula unas fotos y conversaciones personales entre la pareja, que poco después retomó el contacto y la relación sentimental brevemente hasta una nueva ruptura a finales de marzo.

La sentencia indica que la pareja mantenían contacto sin que él aceptase que hubiera acabado la relación y así el 27 de marzo de 2021, en el transcurso de una discusión, él la agredió a ella con un cabezazo. La víctima no recibió asistencia médica por las contusiones ni denunció los hechos, si bien remitió a una amiga una foto con las marcas que la agresión le causó en la cara.

Como reza el texto judicial, el varón mantuvo con Paula, durante su relación, crisis y periodos de ruptura, un comportamiento definido como «agresivo, celoso, posesivo o dominante» que, además de episodios concretos de agresión, derivó o produjo «un ambiente o clima permanente de violencia física y psíquica, caracterizado por la dominación el control y el temor que afectó a la mujer de forma esencial en la esfera emocional, en su toma de decisiones y, en definitiva, en su libre desarrollo como persona».

EL DÍA DE LOS HECHOS

En la tarde del 18 de abril de dicho año, ambos habían quedado para verse y después se fueron a tomar algo a otra localidad, tras lo cual Paula llevó en su vehículo al condenado a su domicilio y volvió a León donde pasó un rato con otros amigos, pero mientras tanto él, en creencia de que la chica estaba con otro hombre la llamó y la envió mensajes de manera reiterada en los que preguntaba si estaba con otro y requería que contestase y le diese la información que le pedía.

«Movido por sentimiento de posesión o dominación sobre ella», se dirigió en su vehículo, un Toyota RAV4, al domicilio de la mujer en Mansilla pese a que ya no convivían, con la aparente intención de sorprenderla con otro hombre.

Pasada la medianoche del 19 de abril, el ahora condenado llegó al domicilio, rompió el cristal de la puerta del portal con una patada y a continuación subió al piso de su expareja, en donde, también de una patada fracturó la puerta de entrada para entrar a la vivienda, pese a que ella no le había permitido entrar.

Una vez en el interior, discutió con Paula y al pretender que le dejase ver su teléfono móvil, él lo cogió y lo dañó de tal manera que quedó doblado.

El autor de los hechos bajó entoncesa al vehículo para, a continuación, volver al domicilio, donde entró de nuevo sin permiso.

En ese punto comenzó una nueva discusión sobre la hipotética relación de la víctima con otro hombre y en un forcejeó la golpeó en la cabeza, antes de volver a salir del domicilio.

Pero el asesino volvió a entrar al rato, en este caso con un cuchillo de unos 20 centímetros que según la sentencia había cogido en la cocina, se dirigió a la habitación en la que estaba Paula y le asestó de forma súbita tres puñaladas en la espalda, fracturando el arma de tal modo de tal modo que gran parte de la hoja quedó en el cuerpo de la mujer.

Se considera probado que el ahora condenado, al asestar varias puñaladas tenía intención directa de causar la muerte «o, al menos, pudo representarse o se representó que podía causarle la muerte y, a pesar de ello, continuó apuñalándola «sin importarle el resultado letal que se produjese».

Las lesiones producidas por el arma blanca, por sus propias características y localización, eran de carácter «vital».

Inmediatamente después de los hechos, el ahora condenado abandonó la vivienda pero volvió nuevamente y por tercera vez a subir y entrar en ella, donde comprobó Paula yacía sin vida en el suelo. Tras ello, abandonó de forma definitiva el lugar.

El ahora condenado fue detenido esa misma madrugada y al día siguiente se decretó prisión provisional sin fianza.

El varón había sido condenado previamente, en 2016 aunque sin pena de prisión, por delito de coacciones en el ámbito familiar.

La sentencia no es firme y puede ser recurrida ante la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León.   

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