De las fábricas de la luz al negocio de la energía eléctrica


La historiadora María Dolores Piñera junto al edificio de la fábrica de la luz de la Algaida, en Archena. / C. CABALLERO

A finales del siglo XIX nacieron las primeras instalaciones por ciudades y pueblos para convertirse pronto en auténticas fuentes de generación de impuestos

Claudio Caballero

Si alguien cree que lo de convertir en un negocio la generación de electricidad es algo relativamente nuevo, se equivoca. De hecho, ya en sus inicios entre finales del siglo XIX y principios del XX, la energía eléctrica generaba importantes ingresos a los ayuntamientos cuyas ciudades se iluminaban con luz nocturna. Los regidores de la época no dudaron entonces en crear las primeras tasas e impuestos por su consumo.

La electricidad llegó a territorio murciano más tarde que a otros lugares de España, debido principalmente a la carencia de tejido industrial y a las sucesivas inundaciones que se producían en los márgenes del río Segura, la fuente energética más importante con la que cuenta la Región.

María Dolores Piñera es doctora por la Universidad de Murcia del programa de Doctorado Historia, Geografía e Historia del Arte: sociedad, territorio y patrimonio. Ha elaborado su tesis en torno a las que en su día recibieron el nombre de fábricas de la luz. Muchas de estas infraestructuras se situaban en el entorno del río Segura, desde Almadenes, en Cieza, hasta La Contraparada, en Murcia, contabilizándose en 1926 un total de 26. Actualmente, hasta nueve se encuentran aún en funcionamiento y generar energía. Sin embargo, hay otras cuyo estado es ruinoso o, simplemente, ya no existen.

La historiadora de la UMU María Dolores Piñera repasa en su tesis el desarrollo regional de estas infraestructuras

Según la investigadora, estos complejos fueron desarrollándose según las necesidades de cada comarca, y traían consigo un aumento de la productividad industrial muy importante, tal y como ocurrió en las zonas mineras. Es el caso del término de Cartagena, donde la construcción de la fábrica de Alhemeyer, que comenzó a funcionar en la Semana Santa de 1902, contribuyó al aumento de la producción minera de La Unión.

En su trabajo, Piñera explica que en el caso de la Vega Alta del río Segura, la aparición de la energía eléctrica está relacionada no solo con la minería, sino también con la industria del esparto y la necesidad de suministrar fuerza a los motores de riego, aumentando de esta manera la superficie del cultivo de regadío.

En torno al río Segura

Fue en 1893 cuando la fábrica de hielo San Rafael, de Blanca, produjo fluido eléctrico con éxito. La misma era propiedad del alcalde del municipio, Rafael Molina. Se trataba de una fábrica de tejidos y hielo en la que se instalaron unas turbinas y dinamos que producían energía impulsadas por la fuerza de un salto de agua que se construyó en esta zona del Segura.

Una vez que se conseguía la energía necesaria para mover los telares, el resto se vendía a particulares, especialmente por la noche, que era cuando disminuían las necesidades eléctricas de la factoría. A partir de ese momento, comenzó la proliferación de negocios de fluido eléctrico en toda la Región de Murcia.

De esta manera, una de las más importantes se sitúa en el Cañón de los Almadenes en Cieza. Se trata de una fábrica de luz que comenzó a construirse en 1920, siendo inaugurada por rey Alfonso XIII el 1 de febrero de 1923. Era propiedad de Riegos del Levante y su finalidad consistía en proporcionar fuerza al sistema de regadío a la Vega Baja.

Otra de las existentes en Cieza es la de ‘Salto del Progreso’, que pertenece a la comunidad de Regantes Nuevos Riegos El Progreso, estando en funcionamiento desde la primera mitad del siglo pasado.

La fábrica del Menjú de Cieza surgió del antiguo molino de esparto y de tejidos al que se le incorporo una turbina, comenzando a funcionar cómo fábrica de luz en 1896. De esa forma, llegó por primera vez la luz eléctrica nocturna a algunas calles de Cieza. Esta fábrica estuvo a punto de ser derribada, hasta que fue declarada Bien de Interés Cultural por el Consejo de Gobierno de la Comunidad Autónoma de la Región.

De Abarán a Blanca

La fábrica de Nicolás de Abarán comenzó a construirse en los años veinte del siglo pasado por iniciativa del conocido industrial Nicolás Gómez Tornero. La fábrica fue objeto de remodelación en 1952.

La fábrica San Rafael de Blanca se creó a raíz de un antiguo molino harinero que, además, tenía instaladas otras industrias tales como aserradero, molino de esparto, fábrica de tejidos, fábrica de hielo y fábrica de suministro eléctrico. Fue la primera fábrica de luz que comenzó a funcionar en la Región allá por 1893.

La fábrica del Solvente en Ojós se encuentra a la salida del conocido como Estrecho del Solvente, en la margen derecha del río Segura. Fue inaugurada en 1914 con el fin de proporcionar alumbrado a la ciudad de Murcia. Goza también de protección BIC.

El Golgo de Ulea y en Archena

La fábrica del Golgo de Ulea remonta su existencia a 1915, cuando el uleano Joaquín Moreno solicitó la concesión para aprovechar un salto de agua de casi un metro de altura con la intención de producir la energía eléctrica necesaria para distintos usos industriales.

En cuanto a la fábrica de la luz de Archena, era un antiguo molino harinero, de borras y fábrica de hielo, al que se incorporó una turbina para producir fluido eléctrico. Comenzó a funcionar como tal en 1900. Por último, la fábrica de la Algaida o Río Muerto en Archena fue inaugurada en el primer cuarto del siglo XX, pertenecía a Molinos del Segura.



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