desde el epicentro del seísmo (IV)

desde el epicentro del seísmo (IV)


Llévate 50€ de crédito al cambiarte a Octopus Energy





Daniel y Manuel salen del hospital marroquí de Tahannaout, casi a los pies de las montañas del Atlas, con mochilas en la espalda y cara de cansados. Estos dos sanitarios españoles no dudaron en venir como voluntarios desde Málaga para ayudar a atender a los heridos tras el terremoto registrado en el país en la madrugada del viernes al sábado.

«Me gusta mucho Marruecos y aportar el conocimiento que tengo. Tenía tres días de descanso y esta era mi oportunidad», afirma Manuel, quien ha estado acompañando a los sanitarios marroquíes a los pueblos más afectados por el seísmo.

En cambio, Manuel, quien ya ha trabajado en situaciones similares como en el terremoto de Ecuador de 2016, ha estado realizando su labor en la zona de críticos del hospital. Ahí asegura que ha vivido experiencias que “se te quedan marcadas”.






Manuel y Daniel, los sanitarios voluntarios que han ido desde Málaga a Marrakech. LAURA GÓMEZ DÍAZ

«La gente venía con cara de pánico. Cada vez que salía fuera, veía a la gente con la mirada perdida, con esa cara de haber sentido el terremoto. Mucha gente había perdido a su madre, a su padre o a su hijo. Llegaban con cara de pánico y eso, sobre todo esa mirada fija, se queda bastante en la retina», admite Daniel, quien explica que durante los primeros días estaban «desbordados».

«En el hospital casi todo lo que se ve son politraumas, personas que, después del derrumbe, tienen bastantes heridas, bastantes fracturas”, detalla este malagueño. «La verdad es que hay un magnífico equipo de trabajo tanto dentro del hospital como un montón de voluntarios», añade.

La ciudad en la que se encuentra el centro médico en el que estos dos españoles trabajan como voluntarios es la capital de la provincia de Al Haouz, la más afectada por el terremoto, que ha causado ya más de 2.900 muertos. Según el ministro de Sanidad marroquí, Jaled Ait Taleb, actualmente hay 75 casos críticos en los hospitales del país, que ya han atendido a más de 4.800 heridos.

El Atlas de Marruecos, entre la «miseria» y la «desgracia»

Los casos de los niños, los más difíciles para los sanitarios

A tan solo unos metros del hospital de Tahannaout, frente a una cafetería en la que descansan algunos sanitarios, se encuentra Mohammed, un técnico en emergencias sanitarias que decide hablar con un nombre ficticio porque sus encargados no le permiten conversar con la prensa.

Con un uniforme azul, después de aparcar una ambulancia, este médico que llegó el mismo sábado desde Kenitra, a unos 400 kilómetros, asegura que esta ha sido su primera experiencia trabajando para asistir a heridos tras un desastre natural. «Cuando uno está cerca de un evento como este, se da cuenta de que no es lo mismo que lo que uno ve en la televisión», admite.

El exembajador de España en Rabat y exdirector del CNI, Jorge Dezcallar, analiza la gestión de la crisis en Marruecos tras el terremoto de magnitud 6,8 que ha causado más de 2.900 fallecidos.

Mohammed aplaude el trabajo de los servicios de emergencias para ayudar a los heridos, así como la labor de la gendarmería, las fuerzas auxiliares y protección civil. «Algunos niños pasaron más de 24 horas debajo de los escombros y se les pudo sacar con éxito«, añade.

Precisamente, esos casos, los de niños pequeños, son los que este sanitario afirma que le costará olvidar. «Hubo un niño al que sacaron de los escombros. El pobre perdió a toda su familia. Perdió a su padre, su madre, sus hermanos y hermanas… Ha sido muy duro ver situaciones así», recalca con la mirada triste.

Con el paso de los días, los hospitales están mejor gestionados

Entre el ruido de ambulancias, camiones militares y personas alrededor del hospital de Amizmiz, uno de los lugares más afectados del terremoto, a 55 kilómetros al sur de Marrakech, Chris, un sanitario de Media Luna Roja, descansa frente una caseta en la que atienden a heridos. Se encarga de ayudar a los pacientes y organizar a los heridos que tienen que ser trasladados a Marrakech en ambulancia.

«Hemos enviado médicos a todos lados para buscar a heridos y traerlos aquí. Primero vemos el diagnóstico y después los transferimos a distintos hospitales del país, según el caso», explica con un chaleco rojo, mientras al fondo unos sanitarios meten en una ambulancia a un hombre.

El hospital está prácticamente inutilizable, con el suelo lleno de tierra y grietas en las paredes. No hay nadie en la recepción, todos trabajan en la calle en unas tiendas improvisadas para asistir a los heridos que van llegando en ambulancias.

Las mañanas de RNE con Íñigo Alfonso – Haizam Amirah-Fernández: «Marruecos está anteponiendo intereses políticos a las necesidades del país» – Escuchar ahora

«Los primeros días había muchísimos heridos, algo normal en este tipo de situaciones, pero cada vez hay más médicos y podemos gestionarlo mejor», asegura este médico en francés. «Los equipos son móviles y hay menos heridos que llegan aquí, porque son muchos los que son tratados en el mismo lugar en el que se encuentran», añade.

Frente a otra caseta descansa Buqsawi, un médico general. «Vengo del hospital de Casablanca. Nos llamaron el sábado para venir a la zona afectada por el terremoto como refuerzo. Primero empezamos a buscar a los desaparecidos. Había que atender a mucha gente con heridas en la cabeza, en las piernas, en todo el cuerpo… También había muertos…que descansen en paz», recuerda con cara seria.

Este médico de atención primaria asegura que el hospital cuenta con los suministros necesarios para cuidar a todos los heridos que llegan. “Se ha movilizado todo. Los agentes de seguridad, las autoridades y todo lo que necesitamos para auxiliar, lo han traído”, indica. «Nosotros, como pueblo marroquí, nos solidarizamos con los nuestros«, recalca con fuerza.

Fuente

Llévate 50€ de crédito al cambiarte a Octopus Energy