El Gobierno despeja el futuro de Stellantis en Vigo con el Perte y la alta tensión





La pandemia global del covid mancomunó por primera vez los esfuerzos de la Unión Europea en favor de un abrupto cambio en los modelos productivos: la agenda hacia la descarbonización ya estaba clara de antes, pero no había, hasta ese momento, fondos habilitados para sufragarla. La invasión de Ucrania, que exhibió a las claras la enorme dependencia comunitaria de la energía exterior, terminó de acelerar este camino. Ahora hay dinero, mucho dinero, sobre la mesa. En esta hoja de ruta están las factorías de vehículos, pieza clave industrial del continente, con planes completos de electrificación que permitirán colmar esas exigencias de Bruselas en clave de emisiones. Pero había un problema grave en la de Stellantis Vigo: cuenta con un suministro eléctrico deficitario, con una potencia de 132 kilovoltios (kV), que causa constantes cortes de tensión y la pérdida de centenares de coches al año. ¿Cómo iba a convertirse en una factoría 100% de vehículos eléctricos si no tiene potencia suficiente para ensamblar los modelos de combustión? Ahora, tras múltiples titubeos, promesas y negativas, el Gobierno central ha garantizado una solución a esta anomalía histórica. La planta de Balaídos tendrá enchanche a la muy alta tensión (220 kV), con una subestación que se va a financiar con fondos comunitarios. Un proyecto que irá de la mano con el Perte VEC (del vehículo eléctrico y conectado), como habían reclamado tanto desde la dirección de la fábrica en Vigo como desde la de la cúpula del grupo que preside Carlos Tavares.

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