El Papa Francisco declara «venerable» al cura murciano Diego Hernández González


El cura murciano Diego Hernández González. / LV

Juan Pablo I, fallecido en 1978 tras solo 33 días como obispo de Roma, será beato como escalón previo a la santidad gracias a la milagrosa curación de una niña en Argentina

Al cura murciano Diego Hernández González (1915-1976), nacido en Javalí Nuevo, le reconoce el Vaticano sus «virtudes heroicas». Recién iniciada la guerra civil, salvó las especies eucarísticas del incendio provocado en la iglesia de su pueblo. Fue condenado a tres años de cárcel y trabajos forzados. Ordenado sacerdote en Barcelona en 1940, recorrió Murcia y Villena con entrega a los necesitados. Fue director espiritual del Seminario de Orihuela. Francisco reconoce a Hernández como «venerable siervo de Dios».

Beatificación de Juan Pablo I

Juan Pablo I será beato, el último escalón antes de llegar a la santidad. El papa Francisco ha firmado el decreto que reconoce el milagro atribuido a este pontífice, bautizado con el nombre de Albino Luciani y fallecido en 1978 a los 65 años tras solo 33 días como obispo de Roma. Su beatificación, que todavía no tiene fecha, se producirá por una curación milagrosa que habría tenido lugar el 23 de julio de 2011 gracias a su intercesión, según el proceso teológico-médico seguido por la Iglesia católica.

Primera bendición de Juan Pablo I tras ser proclamado Papa. /

LV

La protagonista es una niña argentina de 11 años enferma de una grave forma de encefalopatía para la que los médicos ya no tenían esperanzas de curación. La pequeña sufría numerosas crisis epilépticas diarias, entre otras afecciones, por lo que se encontraba ingresada en un centro médico. Fue precisamente el sacerdote de la parroquia a la que pertenece el hospital quien tomó la iniciativa de invocar al papa Luciani pidiendo su curación, según informó el Vaticano.

Con la beatificación de Juan Pablo I, el Vaticano da un paso más en la concesión del máximo reconocimiento eclesial para buena parte de los obispos de Roma que han guiado la Iglesia católica durante el siglo XX, especialmente tras el Concilio Vaticano II. En 2014, un año después de comenzar su pontificado, Francisco canonizó a Juan Pablo II y a Juan XXIII. Al sucesor de este último, Pablo VI, le tocó el turno en 2018 junto a Óscar Arnulfo Romero, el arzobispo salvadoreño asesinado en 1980 por un escuadrón armado de ultraderecha.

La repentina muerte del papa Luciani hizo que durante décadas surgieran teorías fantasiosas acerca del fallecimiento. Los rumores quedaron acallados cuando en 2017 se publicó el libro ‘Papa Luciani. Crónica de una muerte’, escrito por Stefania Falasca, vicepostuladora de su causa de beatificación y canonización. Este volumen sacó a la luz el informe del médico pontificio que examinó el cadáver, Renato Buzzonetti, para quien la causa del fallecimiento fue una «cardiopatía isquémica», de la que «el infarto de miocardio es su más grave expresión»: «Una muerte imprevista y esta, por definición, es siempre natural», dijo.



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