Elegancia, bonhomía y amor por el arte


Carmelo García de Castro. / V. VICÉNS

Obituario

Carmelo García de Castro

Son nueve los años que han transcurrido desde que se produjo nuestro encuentro con los hermanos Emilio y Carmelo García de Castro en Madrid, cuando recurrimos a ellos ante la petición de Centro Cibeles, en el Ayuntamiento de Madrid, para prestarles el belén de Salzillo para la Navidad de 2013/2014. La posibilidad de traer a Murcia el belén que ellos habían ido reuniendo desde hacía años, especialmente tras la venta de su primer presepio al Estado en 1996, para el Museo Nacional de Escultura de Valladolid, pero también con piezas magníficas que ellos mismos se habían reservado para su devoción y uso particular, era la mejor opción. Pero antes había que convencerlos.

Ya Emilio, el mayor, arquitecto y apasionado coleccionista, se encontraba mal de salud pero, al igual que ocurrió con su hermano Carmelo, se convencieron finalmente de que sería una buena opción que su querido belén napolitano pudiera contemplarse en Murcia. Por aquel entonces querían venderlo, pero les preocupaba mucho que después de los años que les había costado reunir aquellas piezas de primer orden, de los mejores escultores y artistas napolitanos del siglo XVIII, el conjunto pudiera disgregarse, con el peligro de desaparecer. Siempre recordaremos nuestro viaje a Madrid en el caluroso verano de 2013 para hablar con ellos, yo como presidente de la Cofradía de Jesús y de la Comisión Ejecutiva del Museo Salzillo, junto con Germán Cantero y María Teresa Marín, gerente y directora del mismo, respectivamente. Aunque en un principio eran reacios, nos dieron muy buena acogida en su hogar y, tras horas de departir con ellos, también con el coleccionista Isidro Brunete, querido amigo de la familia, finalmente quedaron convencidos de la oportunidad de que el belén se expusiera junto a las geniales obras de Salzillo.

Aquella exposición temporal fue un éxito y los hermanos García de Castro quedaron fascinados con el Museo Salzillo. Entonces, en febrero de 2014, murió don Emilio, afianzándose el deseo de don Carmelo de que el belén se quedara para siempre en Murcia. Gracias a José Luis Mendoza, presidente de la Universidad Católica de Murcia, que no dudó en dar un paso hacia delante, consciente de la importancia internacional de este conjunto artístico, la Fundación Católica San Antonio adquirió el belén para su visita permanente en el Museo Salzillo. Desde que Carmelo García de Castro, junto con Isidro Brunete, montaron el belén ese año de 2014, esta joya de la belenística internacional no ha dejado de ser visitada, junto a las obras de Salzillo, permitiendo estudiar las raíces napolitanas de Francisco Salzillo y estrechando los lazos entre ambos mundos.

Desde entonces, Carmelo García de Castro no ha dudado en viajar a Murcia al menos dos veces al año para visitar el museo y el presepio, con su fiel Wilson o con amigos que venían de Madrid. Siempre recordaremos su fino sentido del humor, su buena conversación, su elegancia, su bonhomía y su amor por el arte y la música. Gran conocedor de las zarzuelas de ‘La Parranda’ y ‘La Alegría de la Huerta’, le encantaba entonar ‘El canto a Murcia’, cuyas letras sabía a la perfección. En sus viajes visitó con entusiasmo Murcia, sus museos, sus monumentos, sus parajes, aprendió a amar su arte, sus gentes, su gastronomía, y sabemos que quedó en paz en la seguridad de que el mejor destino para ese belén napolitano, reunido junto a su hermano tras muchos años de paciente y sabia búsqueda por las mejores tiendas de anticuarios y en la misma ciudad de Nápoles, estaba junto a las obras de Salzillo en su museo.

Se ha muerto repentinamente y no nos ha dado tiempo a despedirnos de él, pero esperamos que estas palabras de homenaje le lleguen junto con nuestro profundo afecto y nuestra gran admiración y respeto.



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