Espadas se entrega a Sánchez definitivamente por un puesto en la


Moncloa y Ferraz tienen pánico a que Andalucía se convierta en un «nuevo Madrid». Y el presidente trata de relanzar la imagen del candidato que presumía de su independencia del sanchismo.

Pese a que presumía de su «independencia», Juan Espadas es ya un sanchista más. Y con galones. En medio de la creciente expectación que reina estos días entre los dirigentes del PSOE ante los nombramientos y anuncios que Pedro Sánchez hará este fin de semana en el 40 Congreso del PSOE, ha llegado con antelación el primer movimiento en el tablero socialista.

No ha sido una filtración-adelanto menor, ya que el nombre del protagonista trasciende a la mera anécdota dado que será en su territorio, Andalucía, donde el nuevo PSOE que nazca en la Feria de Valencia se va a examinar por primera vez en las urnas.

Tras derrocar a Susana Díaz y exiliarla en el Senado, Sánchez trata de hacer frente a una evidencia ya constadada desde hace varias semanas en Moncloa y Ferraz: los socialistas andaluces no remontan en las encuestas y el PP del presidente Juan Manuel Moreno sigue en velocidad de crucero. El sucesor de la antigua lideresa, Juan Espadas, no remonta el partido y, además, está acechado por los escándalos de los ERE y la Faffe que le salpican a él y a su pareja.

 

Por eso, aterrado por las encuestas que manejan en sus despachos Adriana Lastra y José Félix Tezanos, Sánchez ha anunciado el ascenso de Espadas en el PSOE. Saldrá de Valencia convertido en barón de barones, como presidente del Consejo Político Federal, el órgano que reúne a los presidentes autonómicos socialistas en el poder y a los secretarios regionales en la oposición.

Según fuentes socialistas consultadas por ESdiario, con este movimiento «táctico» Sánchez pretende relanzar la imagen nacional de Espadas y que este recupere al menos el mismo grado de conocimiento que tenía Susana Díaz. Y aprovechar la influencia del Gobierno en los medios de comunicación públicos y afines para que Espadas pueda hacer frente a un Moreno cuya valoración entre los andaluces no ha dejado de crecer desde su llegada al Palacio de San Telmo.

Su misión será, según los socialistas, «coordinar y llevar la voz» a la Ejecutiva Federal de todos los secretarios regionales del partido, así como de los presidentes de las comunidades autónomas en las que gobierna el PSOE, sustituyendo a Guillermo Fernández Vara, uno de los socialistas que, de vez en cuando osan contrariar al presidente, sobre todo en temas referentes a sus pactos con el independentismo.

 Los socialistas andaluces tratan de hacer de la necesidad virtud y sacan pecho. Consideran que la dirección del Consejo de Política Federal es un cargo de «máxima relevancia política y orgánica a nivel federal» al servir de «interlocutor de los gobiernos autonómicos socialistas con el Gobierno de España«.

De hecho, una vez sea nombrado oficialmente en el cónclave socialista, Espadas tiene intención de iniciar una ronda de contactos con presidentes y secretarios generales regionales para «abordar una postura de consenso en relación al modelo de financiación autonómica», según ha avanzado el PSOE-A.

 

El nuevo PSOE que saldrá del 40 Congreso de este fin de semana tiene su primera cita en las urnas en Andalucía. Por eso Sánchez ya mueve ficha.

 

Desde los socialistas andaluces se ha querido vender este nombramiento como «una apuesta de Ferraz por el proyecto de Espadas y volver a colocar a Andalucía en el lugar de peso que le corresponde a nivel federal». Insinuando que con el susanismo, el PSOE andaluz no jugó en la primera división del partido.

Sin embargo, para muchos socialistas subyace un intento de Sánchez para controlar a los barones más  díscolos como Page, Vara y Lambán, para que sea Espadas, afín a la dirección de Ferraz el que marque la pauta autonómica del partido de cara al futuro, sin que haya salidas de tono, ni declaraciones que hagan tambalear la unidad que quiere ‘vender’ Moncloa.

 

En realidad, las fuentes consultadas por ESdiario reducen la maniobra al Manual de Resistencia del presidente. La primera cita con las urnas tras la debacle del PSOE en Madrid frente a Isabel Díaz Ayuso el 4-M será en Andalucía.

Y aunque el candidato será Espadas, será la gestión de Sánchez la que se vote en esas elecciones, el prmer ensayo general ante la macrocita de las autonómicas y municipales de 2023. El gigantesco abucheo de este martes no ha servido para tranquilizar en la zona noble de La Moncloa.

 

 



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