Illa intenta forzar a ERC a asumir el giro político en Cataluña




Si bien la retórica del independentismo sigue girando en torno al referéndum y el derecho a decidir –superada la fase unilateralista–, el quehacer diario del Ejecutivo de ERC es mucho más prosaico, muy de política convencional, lejos de la épica de hace pocos años, y esto pasa ahora mismo por aprobar los Presupuestos de la Generalitat para 2023. El problema del Gobierno presidido por Pere Aragonès es que solo está sostenido por los 33 diputados de ERC en el Parlament y, una vez Junts fuera del Govern, los republicanos necesitan abrirse a nuevas alianzas, buscando en el flanco izquierdo –PSC y Comunes– antes que en el flanco nacional de sus antiguos socios. El panorama, ciertamente, ha cambiado. El fin del ‘procés ‘, proclaman los socialistas, que quieren visibilizar con su sí a las cuentas de este año que el escenario político en Cataluña ha cambiado. Fuentes del PSC recordaban a este diario que de lo que se trata, además de aprobar unos presupuestos clave para la recuperación económica, es de trasladar a la opinión pública que solo a través de los socialistas la estabilidad y la recuperación de la normalidad en Cataluña están garantizadas. Ello pasa tanto por que ERC ponga sordina a su discurso independentista ­–pese al soniquete del referéndum pactado– como por forzar a los republicanos a apoyar proyectos ahora congelados. De manera muy relevante, tanto por su aspecto simbólico como por su impacto económico, el macrocomplejo de ocio de Tarragona promovido por Hard Rock –heredero del frustrado Eurovegas–, así como la ampliación del Aeropuerto de El Prat, una macroinversión promovida por el Gobierno y ahora parada por la alianza, entre el ecologismo y la turismofobia , de republicanos y comunes. MÁS INFORMACIÓN noticia Si El PSC quiere visibilizar el fin del ‘procés’ con el pacto de Presupuestos con ERC El primer secretario del PSC y líder de la oposición, Salvador Illa, volvía a insistir ayer en que ERC debe aceptar su propuesta completa para llegar un pacto, «un todo del que no se puede desgajar una parte», en alusión a los citados proyectos. Esquerra trata de zafarse considerando que estos son proyectos extrapresupuestarios y que deben negociarse aparte, argumento ciertamente peculiar cuando, por ejemplo, los republicanos lograron vincular su apoyo a los Presupuestos Generales del Estado a la reforma ‘ad hoc’ del Código Penal. Illa apuntaba ayer que su propuesta pretende «aprovechar todas las inversiones públicas y privadas que puedan venir». De fondo, también, la encarnizada pugna entre el PSC y ERC de cara a las municipales de mayo, con proyectos como el de Hard Rock, con amplio apoyo en el territorio, o la ampliación de El Prat, imprescindible para todos los agentes económicos, sindicatos incluidos. Mientras sigue el pulso negociador, Illa advertía ayer a Aragonès que, bien acepta su propuesta, bien comience a buscarse nuevos aliados: «Ahora el que tiene que hablar es el señor Aragonès para decir si lo acepta o no».

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