La acusación del PSE al PNV de «xenofobia» tensa el Gobierno vasco a límites inéditos




«Xenófobo», «mezquino» o «electoralista» . Son algunos de los adjetivos que utilizó la semana pasada el secretario general de los socialistas vascos, Eneko Andueza , para referirse al PNV . El tono sorprendió por la crudeza de los insultos, y también porque estos iban dirigidos directamente contra el Gobierno vasco, donde el PSE también gobierna en coalición. Los nacionalistas han tardado casi tres días en reaccionar, pero lo han hecho con la misma contundencia, elevando la tensión entre los dos partidos hasta límites insospechados. La gota que ha colmado el vaso ha sido el proyecto para construir un macrocentro de refugiados con capacidad para 350 personas en las instalaciones que ocupaba una antigua clínica de Vitoria. La consejera vasca de políticas sociales, Beatriz Artolazabal, que será la candidata del PNV a la alcaldía de Vitoria, reaccionó posicionándose radicalmente en contra. Desde el PNV insisten en que el proyecto «no casa con el modelo de integración que realiza el País Vasco» y advierten del riesgo de «guetizar» a determinados colectivos. El PNV incluso ha aprovechado la polémica para pedir que se acelere el traspaso de las políticas de migración. El peso de las encuestas «Muy malas tienen que ser las encuestas del PNV para que tengan este discurso tan claramente electoralista », sorprendía Andueza el jueves en una entrevista. Desde el PSE aseguran que el Gobierno vasco, y por lo tanto el PNV , conocen el proyecto desde hace meses y que «casualmente» muestra su rechazo «a las puertas de las elecciones». El líder de los socialistas vascos tachaba de «mezquino» el hecho de mezclar la cuestión de competencias con el proyecto. «¿Díganme si esto no es hacer un discurso xenófobo?», se preguntaba. Noticia Relacionada estandar No Carlos Iturgaiz: «El PNV debería cambiar el nombre y llamarse PNV S.L.» Miriam Villamediana El PP vasco se reivindica como única alternativa constitucionalista frente a «grave problema de corrupción del PNV» El PNV optó por guardar silencio institucional , a pesar de que han sido varios los dirigentes que aseguraban sentirse «impactados» por las declaraciones. Ha sido este lunes cuando el lehendakari, Iñigo Urkullu, ha respondido por primera vez en público a los reproches de Andueza. «Intento huir de polémicas pero hay cosas que duelen por injustas», arrancaba su intervención en un acto organizado por el Grupo Noticias. «¿Cómo se puede decir algo así con respecto a un Partido Nacionalista Vasco en el que militaba el lehendakari José Antonio Aguirre, que tuvo que salir al exilio con todo su Gobierno, como miles de personas, también del Partido Socialista, republicanos y comunistas?», se ha preguntado Urkullu visiblemente «dolido» . Ha utilizado, además, un tono también inédito para un lehendakari acostumbrado a mostrarse comedido, y ha acusado a Andueza de alimentar una polémica «absolutamente innecesaria». Horas después, el PSE respondía con un comunicado , recordando que «discrepar en política y sobre la acción institucional constituye un ejercicio democrático», incluso «entre los socios de Gobierno». Responden al lehendakari que los socialistas tiene una sobrada «experiencia» sobre «el exilio y la persecución ideológica y le acusan, de nuevo, de «ocultar» hechos «probados, demostrables y reconocidos» que demuestran que hace tiempo que el PNV tenía conocimiento del proyecto para construir un centro de refugiados en Vitoria. En realidad, las discrepancias en una coalición que se han repetido hasta en cinco legislaturas no son nuevas. Sin embargo, sí ha sorprendido el tono de los reproches, que hasta ahora nunca habían rozado el insulto. Ni siquiera cuando Fernando Buesa, entonces consejero de Educación, quiso integrar las ikastolas en la red de educación pública, o en tiempos del Pacto de Lizara, se escucharon reproches semejantes. Son varias las voces que aseguran que la llegada de Eneko Andueza a la secretaría general del PSE ha sido clave en el cambio de tono . Desde entonces las polémicas se han multiplicado. El PSE ha criticado el Pacto Educativo, que ellos mismos secundaron, o la gestión de los fondos europeos. También presionaron en todas las instituciones vascas, incluso votando en sentido contrario al PNV, para mantener las ayudas al transporte. Esta crispación en aumento tiene mucho que ver con el ambiente preelectoral que se vive ya en la política vasca . El socialismo vasco pugna por demostrar que no es una muleta del nacionalismo, mientras el PNV ve cómo EH Bildu recorta distancias en las encuestas. Entre tanto, la izquierda abertzale se ha convertido en un partido clave para las políticas del PSOE en Madrid, lo que le convierte también en posible interlocutor en el País Vasco. A pesar de ello, tanto desde el PSE como desde el PNV insisten en que la coalición de Gobierno es estable y que todavía quedan dos años de legislatura.

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