La Junta se propone llegar a los 50.000 usuarios de teleasistencia en 2025




La teleasistencia se sube también al tren de la tecnología. Así este servicio para las personas que necesitan un apoyo en sus propios domicilios pasa a ser ahora avanzando y se sirve de nuevas funcionalidades para mejorar esa atención y adaptarla a la nueva realidad. Un sistema que la Junta espera que llegue a los 50.000 usuarios a finales de 2025 atraídos por estas «mejoras importantes». El botón rojo al que recurrían los beneficiarios cuando necesitaban ayuda se complementa ahora con sensores, geolocalización móvil, alarmas y comunicaciones automáticas que harán el sistema «más proactivo». Así, se incorporan ahora «llamadas» a los usuarios, normalmente personas dependientes, y sus cuidadores. Se suma ahora en este apartado el seguimiento ante procesos de duelo, «detectar situaciones de riesgo» en casos de soledad no deseada y también en «procesos de rehabilitación o convalecencia», ha subrayado este lunes la consejera de Igualdad de Oportunidades, Isabel Blanco, que ha visitado las nuevas instalaciones de la sala de operaciones de este servicio ubicadas en el Polígono San Cristóbal de Valladolid. Además, se incorporará «paulatinamente» la teleasistencia móvil. Esto es la geolocalización para que se pueda usar el servicio fuera del domicilio, en lugar de depender del tradicional botón rojo instalado en casa. Precisamente, en ese entorno se instalarán sensores de humo, gas, inundaciones de movimiento o de dióxido de carbono con el objetivo de dar la voz de alarma por si se hubieran producido caídas o algún incendio. A todo ello se añade un servicio de ayuda para gestionar las citas médicas, que no solo servirá para poder programar las consultas con los sanitarios, sino también para recordar esas citaciones. Será la empresa encargada de dar el servicio -en este caso una UTE formada por Serveo y Sanivida- la que se encargará de instalar todos los dispositivos, explicar el funcionamiento y del seguimiento de las personas mediante visitas o llamadas. En ese proceso, cada usuario tendrá un teleoperador de referencia para facilitar la comunicación, el «vínculo afectivo» y reforzar el sentimiento de acompañamiento. El contrato con la empresa tiene una duración de tres años, prorrogable hasta un máximo de cinco en total, con un importe de adjudicación de 40 millones de euros, ha detallado la consejera, que ha subrayado que los cambios- desde el 1 de enero ya se están implantando- suponen un «gran salto» en el servicio, que se suma a la Dependencia 5.0.

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