la unión de estaciones de esquí que divide a Aragón

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Sobre las cumbres del Pirineo central planea un ambicioso proyecto para crear el dominio esquiable más grande de España. Se trata de la unión de las estaciones de esquí de Astún, Candanchú y Formigal-Panticosa, lo que situaría a Aragón como el undécimo mayor dominio del mundo, con casi 300 kilómetros de pistas unidas -actualmente, la estación más grande en nuestro país, la de Baqueira Beret, alcanza los 153 kilómetros-.

Sin embargo, el proyecto promovido por el Gobierno de Aragón y el grupo público-privado Aramón, que se financiaría con fondos europeos, ha desatado las críticas de ecologistas, organizaciones sociales y parte del propio Ejecutivo autonómico. El motivo de la polémica se encuentra en lo que hay entre medias de Astún y Formigal: Canal Roya, uno de los últimos valles vírgenes del Pirineo. Si el plan se lleva a cabo, se vería atravesado por una telecabina y las instalaciones asociadas a este, como carreteras de evacuación o una subestación eléctrica.

«A cualquiera que conozca Canal Roya, que es un lugar idílico de alta montaña, se le ponen los pelos de punta al pensar que ahí se va a meter una telecabina, tendidos eléctricos, carreteras, edificios, etc.», señala a RTVE.es Paco Iturbe, presidente de la Plataforma en Defensa de las Montañas de Aragón (PDMA).

Los contrarios al proyecto ponen el foco además en que este se financie en su mayor parte con fondos europeos. Se llevaría, de aprobarse, 34 millones de euros de los más de 70 millones que tiene asignados Aragón para turismo sostenible, según explican fuentes del Gobierno autonómico. «Es desviar fondos que llegan para turismo sostenible para hacer justo lo contrario», denuncia Iturbe.

Un proyecto «impecable» ambientalmente, según Lambán

Canal es el nombre que reciben en esta zona los valles glaciares como este, mientras que roya significa rojo en aragonés, y hace referencia al tono rojizo de las paredes glaciares. El valle tiene «un valor natural y cultural tremendo», según Iturbe, ya que alberga más de mil especies de plantas y animales protegidos como el oso, el quebrantahuesos o la perdiz nival.

Según el presidente aragonés, Javier Lambán, el proyecto es «impecable» desde el punto de vista medioambiental. «Ni habrá urbanizaciones, ni usos desmedidos de las posibilidades del territorio, ni explotaciones abusivas de ninguna clase», subrayó tras la firma del convenio de la unión de Astún y Formigal

La telecabina recorrerá una distancia de 4,3 kilómetros en unos 15 minutos y podrá transportar a 2.400 personas cada hora. Gracias a ello, según Lambán, se obtendrán ventajas medioambientales al eliminar el CO₂ que emiten los vehículos que viajan entre las estaciones -437 toneladas al año-, en un trayecto que actualmente requiere de más de una hora.

El proyecto permitirá «invertir, generar empleo, fijar población y hacer de Aragón un espacio de atracción para el turismo en general y para el turismo de esquí en particular», defendió el presidente autonómico, que también hizo hincapié en el «apoyo unánime» en el territorio. El proyecto permitirá crear 235 y 575 empleos a tiempo completo en los valles de Tena y del Aragón, donde están las estaciones, y generará un impacto económico de 70,6 millones a los tres años de su puesta en marcha, según el Ejecutivo aragonés.

Polémica en Aragón por el proyecto para unificar las estaciones de esquí de Astún y Formigal

Una reducción del 50% del espesor de la nieve en 2030 

La propuesta de unión de estaciones llega en pleno debate sobre el futuro del esquí en el Pirineo, un territorio que sufre con más intensidad los efectos del cambio climático, como el aumento de las temperaturas o la disminución de la nieve. «Para 2030, está previsto que a 2.100 metros de altitud el espesor de la nieve se reduzca en un 50% respecto a la media de 1981 a 2010. Es una reducción catastrófica», señala Juan Terrádez, coordinador del último informe del Observatorio Pirenaico de Cambio Climático (OPCC).

Se trata de una previsión en un escenario de emisiones medianamente optimista, mientras que otros escenarios más pesimistas, que prevén un aumento sostenido de las emisiones, la reducción será aún mayor. «Tal y como está planteado ahora, el modelo de negocio y la actividad del esquí de invierno será inviable», apunta Terrádez.

Tal y como está planteado ahora, el modelo de negocio y la actividad del esquí de invierno será inviable

Como referencia, los 2.100 metros de altitud es la media de las estaciones de Astún y Formigal, las que se pretende conectar. A 1.800 metros la reducción sería del 60%, según el OPCC. Ya en 2021, el responsable de las estaciones de esquí catalanas avanzaba a este medio que tendrían que renunciar a las cotas inferiores a los 2.000 metros. Además, con el aumento de las temperaturas, se hará más difícil que funcionen las máquinas de nieve artificial.

Terrádez cree que el turismo se tendrá que enfocar a otras actividades menos afectadas por el descenso de la nieve, como el esquí nórdico o de travesía. «Es el modelo al que están derivando algunas estaciones de esquí secundarias de los Alpes y otros macizos europeos, a la diversificación de la oferta turística», señala.

Según Iturbe, la unión de estaciones «es una doble aberración, ya que se destruye un lugar emblemático y además se destruye para nada, porque con el cambio climático de aquí a 10 o 20 años la viabilidad de las estaciones va a ser prácticamente imposible».

Polémica por la financiación con fondos europeos

El otro gran punto de controversia es la financiación del proyecto, que correrá a cargo de los fondos europeos de recuperación. Las principales organizaciones ecologistas españolas (Amigos de la Tierra, Greenpeace, Ecologistas en Acción, SEO/BirdLife y WWF) han viajado hasta Bruselas para denunciar que el uso de los fondos para turismo sostenible incumple con los requisitos que impone la Comisión Europea para financiar la obra.

Allí, se han reunido con eurodiputados de varios partidos, que han expresado su «recelo» por este posible incumplimiento de unos fondos que se deben usar para «proteger la biodiversidad y el paisaje», y también con funcionarios comunitarios vinculados a la protección del medio ambiente y al control del uso de las subvenciones, según explican en un comunicado.

El hecho de recurrir a los fondos europeos apura además los plazos para llevar a cabo el proyecto, ya que obliga a que esté finalizado antes de 2025. La Diputación de Huesca ya ha solicitado al gobierno aragonés una prórroga, ya que teme no llegar a los plazos marcados para los siguientes pasos -declaración de Proyecto de Interés General de Aragón (PIGA), y declaración de impacto ambiental favorable- y perder por tanto la subvención. Lambán ya ha contestado asegurado que hay tiempo y «se puede cumplir perfectamente con todos los plazos».

Otro de los temores de la Diputación de Huesca es que la judicialización del proyecto alargue aún más los trámites. La PDMA ha anunciado que plantea recurrir a la vía de los tribunales ya que, aunque el Canal Roya no está protegido legalmente, sí que se inició un proceso para establecer esta protección en 2006, y la asociación considera que aquel decreto y los motivos que justificaban su protección siguen vigentes. También plantean elevar una queja a Bruselas y denunciar un uso inadecuado de los fondos, aunque señalan que esto solo se podría hacer una vez el proyecto esté culminado.

Guerra de informes en el Gobierno aragonés

La unión de Astún y Formigal también ha provocado la publicación de varios manifiestos en contra, en los que se pide recuperar la tramitación de espacio natural protegido. Entre los firmantes hay más de 100 naturalistas, científicos del CSIC y de universidades y centros de investigación españoles, además de figuras de la cultura, el alpinismo y el deporte en general, como Sebastián Álvaro (director del programa Al filo de lo imposible).

Además, ha generado fuertes discrepancias en el propio Gobierno cuatripartito a dos meses de las elecciones autonómicas. Podemos y la Chunta Aragonesista, dos de los partidos que forman la coalición, se oponen a esta obra, y se ha desatado una guerra de informes a favor y en contra del proyecto según la consejería que ocupa cada formación.

Por el momento, por el peso dentro del Ejecutivo que tiene el PSOE y la Consejería de Economía que ocupa, se ha impuesto su postura, y la iniciativa ya ha superado el paso de su aprobación como proyecto de interés autonómico y general. La telecabina tiene aún, sin embargo, un empinado camino por delante antes de poder empezar a trasladar esquiadores por el Pirineo.

Fuente

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