Lorca inaugura un nuevo centro de día para personas mayores


EFQ LORCA

Lorca abrió a principios de septiembre el nuevo centro de formación, investigación y asistencia en materia sociosanitaria para personas mayores, construido y promovido por la Fundación Poncemar en el Campus Universitario de la ciudad, en una parcela cedida por el Ayuntamiento. Esta esperada infraestructura, proyectada desde 2016, es una realidad por el compromiso contraído y la implicación de la Fundación Poncemar, la Universidad de Murcia, el Consistorio de Lorca y el Consorcio del Campus Universitario.

La inauguración oficial del centro se celebró el pasado 22 de septiembre, con la presencia de Diego José Mateos, que en su condición de alcalde de Lorca es también presidente de la fundación; Fernando López Miras, presidente del Gobierno regional; la vicepresidenta, Isabel Franco, y José Luján, rector de la Universidad de Murcia. Junto con el Patronato de la Fundación Poncemar, integrado –además de por Mateos– por Juan Alcázar Alcázar, Catalina Toledo Campillo, Pilar Jaén Martínez y Manuel Jodar Martínez, las autoridades recorrieron todas las instalaciones y comprobaron las posibilidades del centro en materia sociosanitaria de personas mayores.

El edificio inició su actividad el 1 de septiembre con mayores y profesionales sociosanitarios. La planta primera alberga el centro de día y los talleres de estimulación cognitiva, que están en funcionamiento con la gestión de la Fundación Poncemar, la cual tiene por finalidad la atención y asistencia a las personas mayores en el término de Lorca. El centro está acreditado para 32 usuarios que pueden acudir ocho horas al día tanto de forma privada como a través de las plazas públicas que concierte la administración. Por su parte, los talleres de memoria, que se realizan todas las tardes una vez finalizado el recurso de centro de día, tienen un carácter rehabilitador, terapéutico y asistencial y son atendidos por un equipo multidisciplinar de profesionales sanitarios.

Tiene capacidad para 32 usuarios, que pueden acceder de forma privada y a través de las plazas públicas

Alta especialización

La planta alta se destina a la formación e investigación en salud, psicología, nutrición, cronicidad, integración social y económica de las personas que se encuentran en la vejez. Cuenta para ello con laboratorios, aula de formación, apartamento adaptado y sala multisensorial. Para el desarrollo y crecimiento de esta planta es esencial la participación tanto de los profesionales sociosanitarios del área como de la comunidad universitaria, ya que aquí realizarán sus prácticas los alumnos de Enfermería, Nutrición y de la futura titulación de Terapia Ocupacional. Asimismo, permitirá potenciar las actividades de la Cátedra Poncemar de Gerontología de la Universidad de Murcia y contribuirá de una forma decisiva a la especialización del Campus de Lorca en personas mayores.

No cabe duda que este nuevo centro impulsará el Campus de Lorca como un entorno especializado, asistencial, intergeneracional y amigable con las personas mayores. Asimismo, desde el Ayuntamiento de Lorca y la Fundación Poncemar, indicó Mateos en el acto inaugural, seguirán apostando por una educación sociosanitaria de calidad, lo que redundará no solo en aquellas personas que se formen en este centro, sino también en los propios usuarios.

Se trata de un centro abierto a Lorca y un activo de la ciudad, haciendo partícipe del mismo a profesionales sociosanitarios, residencias, centros de salud del área, hospital universitario Rafael Méndez, colegios, asociaciones, y aspira a convertirse en una referencia en la gerontología. En este sentido, el campus va a desarrollar proyectos de investigación que tendrán impacto internacional en la rama de gerontología y para ello la UMU ya ha establecido convenios con universidades europeas especializadas en esa disciplina.

El nuevo centro, en cuya construcción la Fundación Poncemar ha invertido 1,2 millones de euros, cuenta también con un área infantil para facilitar los encuentros intergeneracionales. Estas relaciones entre personas de edades diferentes proporcionan múltiples beneficios a ambas partes, como la transferencia de conocimientos y experiencias, conocer episodios históricos en voz de sus protagonistas, comparar diferentes fases de la vida (el cómo se reaccionaba antes y ahora) y combatir los estereotipos asociados a cada grupo de edad. A los mayores, en concreto, estos vínculos mejoran su autoestima y vitalidad, aumentan su curiosidad y evitan los sentimientos de soledad y aislamiento, entre otras ventajas.



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