Mujeres a pie de obra

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El sector de la construcción está en un momento de gran oferta de empleo. En el último año creció un cuatro por ciento. Mientras que los puestos de técnicos de obra quedan cubiertos, a los trabajos más manuales les cuesta encontrar operarios. Aquí las mujeres son minoría (solo el 7,3% de las mujeres en la construcción están «a pie de obra»). Si a día de hoy es poco habitual ver una albañil en una obra, en 1998 era aún más extraño, solo suponían un 1,5%, respeto al 13% de ahora. El aumento se debe a una mayor información sobre el sector, y las altas posibilidades de formarse en él. Además. se trata de un sector donde hay muchas ayudas a la formación y esta resulta más accesible. Un ejemplo es la oferta de Fundación Laboral de la Construcción, que superó a las 100.000 personas formadas en un año y publicó más de ocho mil vacantes de empleo en construcción. Uno de los programas que ofrece está en Las Palmas de Gran Canaria, que reúne a 45 alumnos y alumnas durante un año para formarse en diferentes disciplinas de la construcción.





Escasean las mujeres en puestos operativos de construcción

Un sector masculinizado

Tamara Labrado es la jefa de oficina técnica de la obra que Acciona está desarrollando en Marqués de Viana, en el barrio madrileño de Tetuán. Lleva en la empresa constructora cinco años y piensa que «en cierto modo, nos frena un poco el cliché o el pensamiento social de que esto es un mundo de hombres«.

Mujeres como Aurora del Amor, que lleva más de 25 años como coordinadora de Calidad y Medio Ambiente, han visto una evolución desde que empezaron a estudiar en la Universidad: “Cuando estudié la carrera recuerdo que ya éramos bastantes mujeres, a lo mejor un 40-60%. Inauguramos los baños de mujeres”. Pero, a la hora del trabajo, cuenta Aurora del Amor, no todas llegan a estar a pie de obra. Entre quienes trabajan con maquinaria y operarios existe una ausencia de mujeres que alimenta la visión de la construcción como un sector masculinizado.





María José Pérez Sosa, primera gruista de España

María José Pérez Sosa es una excepción. Pasó por diferentes trabajos hasta empezar la formación que hace 23 años ofrecía Fundación Laboral de la Construcción. El curso que más le llamó la atención fue el de Operador Grúa Torre y al realizarlo, sin saberlo, se convirtió en la primera gruista de España. Desde entonces, su trabajo diario es a pie de obra, con el resto de compañeros. “Hay arquitectas, aparejadoras en la oficina técnica… pero lo que es trabajando con los compañeros día a día estoy yo”, asegura.

 Formación en construcción

Las formaciones que convirtieron a María José Pérez en gruista continúan a día de hoy. Sonia Hernández y Juan Carlos Castellano son los docentes que las imparten. El curso específico de las Palmas reúne a 40 alumnos, de los cuales 25 son chicas, que aprenden desde albañilería o pintura, hasta prevención de riesgos laborales. Muchos se introducen por primera vez en este sector: «Nunca me había dedicado este sector. No tenía ni idea, pero me dije que hay que aprender cosas nuevas y decidí hacerlo”, comenta Teresa Rodríguez. Con 48 años ha decidido formarse en construcción y para su sorpresa le gusta y le ve futuro.

Yo entré con muchos miedos pero ahora ya me siento cómoda, estoy a gusto con lo que hago

«Yo entré con muchos miedos pero ahora ya me siento cómoda, estoy a gusto con lo que hago», cuenta Evelyn Ortega. Tiene 25 años, viene del sector de la limpieza y como muchos en este curso, entró a través del Servicio Canario de Empleo. Gracias a la formación se ha dado cuenta de que las limitaciones de las mujeres que se presuponen en el sector realmente no existen. Un ejemplo es la fuerza: «Nosotros, en el instituto donde realizamos las prácticas todos los días tenemos maquinarias y herramientas suficientes para no tener que hacer ningún tipo de fuerza. Ni los hombres ni las mujeres», asegura.





Alumna en los cursos de Fundación Laboral de la Construcción en las Palmas

Hacia la tecnología

Uno de los aceleradores del acceso de la mujer en este sector ha sido la tecnología. Julio Gil, presidente de la Fundación Laboral de la Construcción, habla de la industrialización: «Ahora mismo es uno de los elementos que se están desarrollando con fuerza y, además, da una mayor oportunidad a la incorporación de las mujeres en la construcción». Maquinarias elevadoras de personas como la PEMP ayudan a la manipulación de pesos pesados. A través de las gafas virtuales, se puede acceder a una simulación y practicar desde el lugar de formación, sin el uso físico de las grúas. «En prevención, todas las cargas están limitadas. Los pesos, los trabajos más brutos, ya están todos mecanizados con distinta maquinaria gracias a la cual no hay ningún sobreesfuerzo que implique un miedo a que la mujer trabaje en el sector», explica uno de los docentes.





Alumna manejando una grúa a través de gafas virtuales

Fuente

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