Pazo de Pegullal, jardines bellísimos en una finca agrícola

Pazo de Pegullal, jardines bellísimos en una finca agrícola


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El Pazo de Pegullal, en el municipio de Salcela de Caselas, en Pontevedra, es una finca productiva desde el siglo XVI, bordeada por el río Caselas por un lado y rematada por una colina, en el opuesto, que la protege de los vientos, le proporciona humedad y le da un clima más templado. Se encuentra a solo 27 kilómetros de la ciudad de Vigo.






Las bellas glicinias, originales de Australia, en el jardín trasero rtve

El Pazo de Pegullal, conjunto de tesoros de la tradición gallega

Pegullal, como las grandes posesiones gallegas, está delimitado por un perímetro de piedra que rodea toda la finca y con una única puerta. Por ella se accede al edificio principal, a sus jardines y a los elementos tradicionales que componen un pazo. En primer lugar, la capilla, dedicada a San Benito. Al lado sobrevive un carballo, un roble gallego, de más de 600 años. Es uno de los más antiguos del país gracias a una cura que le ha proporcionado su buen estado actual.






El precioso carballo, con 600 años de edad, que en su momento se salvó gracias a un tratamiento fitosanitario rtve

El carballo es quien preside las jornadas de romería dedicadas al santo, cada 11 de julio, día en que los vecinos tienen acceso a la ermita y depositan sus exvotos al pie de la imagen del Patrón de Europa, abogado de causas difíciles y de ingenieros, arquitectos y espeleólogos.






La ermita de San Benito, dentro del pazo de Pegullal, está abierta a los vecinos cada 11 de julio rtve

También encontramos en el pazo un precioso hórreo, de 14 metros de longitud y 18 pies, testigo de la importancia productiva de la finca a lo largo de su historia. El pazo contaba con palomares, de los que solo quedan los restos de uno de ellos, cubiertos por la vegetación.

Una casa junto a una gran finca con actividad agrícola

Al cruzar el acceso principal vemos en la piedra el escudo de la Casa de los Correa, colocado frente al acceso a la casa. Se calcula que la primera edificación es de 1550. En el año 1753, Pegullal contaba con unas 18 hectáreas de extensión, de las cuales 8 se dedicaban a viña, 4 a monte, 3 a robledal y una hectárea a huerta.

La finca fue un activo económico muy importante para los Correa, ya en 1782 era la cuarta casa propiedad de uno de sus miembros, el Marqués de Mos. Pegullal era su hacienda con mayores ingresos, dedicada a la producción de vino, aceite de oliva, madera y frutos hortícolas. 






El jardín límita con los viñedos, cuidados con esmero en este enclave de Pontevedra rtve

La familia Correa es responsable también la última gran reconstrucción y reforma de la casa, realizada entre 1803 y 1804. Dejó de estar habitada en 1950, pero posteriormente, en los años 80 y 90 del siglo pasado, los dueños actuales la rehabilitaron por completo.

Fruta entre flores: un jardín lleno de color

El jardín que rodea la casa del Pazo es un refugio inesperado que alberga olivos, viñas, kiwis, limoneros, cerezos, hortensias, gardenias, rododendros, magnolios, laberintos de hiedras y de 370 ejemplares de camelias. Así, Pegullal se ha ganado un lugar destacado en la Ruta de las Camelias de Galicia, en la que podemos admirar 8.000 variedades.






Las camelias ensalzan la belleza de la piedra del edificio principal del Pazo de Pegullal rtve

En estos preciosos jardines llenos de color encontramos a los verdes cipreses plantados por el paisajista y filósofo Fernando Caruncho (Madrid, 1957), para delimitar el jardín y separarlo de la finca agrícola.

Caruncho diseño el jardín actual siguiendo sus pautas habituales, creando espacios muy sugerentes y amplios para pasear relajadamente. Su estilo se plasma en todos los rincones, porque busca ‘la belleza a través de la naturaleza, la geometría y la luz‘. Nos encontramos en un jardín estructurado, equilibrado, con personalidad, sencillo, pero precioso, donde no nos cansamos de admirar todo lo que lo compone.

El proyecto de paisajismo incorpora la piedra como uno de los elementos principales, siempre acompañada del agua y las plantas que la cubren parcialmente. El jardín toma así el aspecto romántico, de humedad y magia de los jardines gallegos. La piedra forma parte de las balaustradas, las escaleras y pilones y de las 24 fuentes distribuidas en los diferentes espacios, escondidas entre parterres o formando parte de paredes, muros y paseos. El conjunto de jardines y finca conforman por su orografía una estampa que nos puede recordar perfectamente a la Toscana, por suerte para nosotros, más cerca, en Galicia.

Al Pazo de Pegullal se puede acceder únicamente con visita guiada, llamando al  986 343 004.

Disfrutad de estos paisajes tan hermosos que os hemos ofrecido en esta temporada de Jardines con Historia. En el enlace encontraréis los lugares más maravillosos de nuestra geografía para encontrar una buena sombra, un lugar donde leer, conversar, relajaros o simplemente, contemplar la naturaleza. Os invitamos a conocerlos y conocer un poco mejor nuestro pasado, que también se explica entre huertas, vergeles, laberintos y fuentes. ¡Hasta la próxima!


Fuente

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