PhotoEspaña recuerda en Valladolid los lugares y territorios de la represión franquista

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La colonia de Mirasierra, proyectada en Madrid por José Banús para viviendas de lujo destinadas a empresarios y diplomáticos, fue el último proyecto que utilizó como mano de obra a presos del régimen franquista dentro del denominado Patronato Nacional para la Redención de Penas por el Trabajo.

Desde mediados de los cincuenta, en que fue proyectada, participaron en su construcción y urbanización más de 2.000 represaliados, los últimos en 1970, cinco años antes de la muerte del dictador, recuerda en Valladolid la fotógrafa y profesora de Bellas Artes (Universidad Politécnica de Valencia) Ana Teresa Ortega.

«He querido dar visibilidad a espacios que fueron campos de concentración durante el comienzo de la guerra y la inmediata posguerra», afirma la fotógrafa sobre la exposición inaugurada en la sala de Las Francesas, primera de las cuatro que PhotoEspaña ha programado en esta capital para los próximos meses.

Ana Teresa Ortega es Premio Nacional de Fotografía 2020. Un galardón en el que el jurado valoró su capacidad para «entender la fotografía como herramienta de construcción de la memoria e historia colectivas». 

Además destacó «su constante reflexión en torno al medio fotográfico guiada por una voluntad indagatoria de sus límites y posibilidades como lenguaje híbrido que dialoga con la tridimensionalidad».

Guerra Civil y represalia

Ortega participa con Cartografías silenciadas De trabajos forzados, dos series elaboradas entre 2007 y 2011 e íntimamente ligadas desde el hilo conductor de la represión realizada por uno de los dos bandos durante la guerra civil, el franquista, que al ganar el conflicto bélico mantuvo durante 40 años la dictadura franquista (1939-1975).






Fuerte de San Cristóbal (Pamplona), 1936-1945 de la serie ‘Cartografías silenciadas’ Ana Teresa Ortega

En la primera de ellas, Ortega documenta gráficamente espacios que sirvieron de represión en forma de cárceles, campos de trabajo y concentración, e incluso lugares de fusilamientos como plazas de toros, seminarios y ciudadelas militares.

Esta serie tiene su continuidad en un itinerario por algunas de las obras públicas que durante la dictadura franquista fueron levantadas con mano de obra procedente de presos represaliados que formaban parte del Patronato Nacional para la Redención de Presos por el Trabajo.

Obras públicas de pasado penitenciario

Ana Teresa Ortega muestra una serie de obras públicas de pasado penitenciario como la presa de Mediano, en Fueva (Huesca); el pantano de Barrios de Luna (León); los saltos del Nansa en la central de Celis (Cantabria); el canal del Bajo Guadalquivir en San José de la Rinconada (Sevilla); y el canal del Jarama, en Patones (Madrid).

Es una selección de obras públicas con mano de obra «esclava», en palabra de la autora, de la que también forman parte túneles ferroviarios, centrales hidroeléctricas, represas y explotaciones mineras de interés estratégico.

Hasta el 20 de agosto permanecerá esta exposición, una de las cuatro que PHotoESPAÑA ha programado durante los próximos meses en Valladolid, cuya subdirectora, María Pallás, ha recordado que la fotografía «sirve para muchas cosas: es testigo de la memoria de nuestro pasado, presente y futuro».

Circuito de cuatro exposiciones

Las tres restantes exposiciones son Retratos, de la mexicana Adriana Treviño, que en el Campo Grande reflexiona con su obra sobre la imposición social de ciertos roles femeninos, así como la tensión entre la individualidad de la mujer y de lo que ella espera la conciencia colectiva, han informado fuentes de la organización.

En la sala San Benito también está abierta la exposición titulada Momentos de la ciudad, con originales de los miembros de la Asociación Fotográfica Vallisoletana.

Para la cuarta y última habrá que esperar al 4 de julio, fecha de apertura de Las cajas de Amsterdam, con originales de Kati Horna (1912-2000) y Margaret Michaelis (1902-1985), fotorreporteras anarquistas que, al servicio de la CNT-FAI, recorrieron el frente de Aragón, en la guerra civil, durante los primeros seis meses de 1937.

Se trata de imágenes del frente pero también de la retaguardia (mujeres amamantando, niños jugando y en la escuela al aire libre, campesinos en faena…) poco divulgadas porque permanecieron ocultas hasta 2016.

Fueron encontradas en el Instituto Internacional de Historia de Social, en Amsterdam (Países Bajos). Hasta allí fue enviado al finalizar la guerra el archivo de las oficinas de propaganda exterior de la CNT-FAI con el fin de evitar su destrucción por el régimen franquista, el bando vencedor. En Amsterdam, de ahí el lema de la exposición, permanecieron hasta que fueron descubiertas e inventariadas en 2016.

Fuente

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