Portugal pedirá test negativo a vacunados para volar al país





Portugal y Francia han decidido endurecer las  medidas para frenar el incremento de casos de coronavirus que se está viviendo en toda Europa y evitar futuros confinamientos. En el caso de Portugal, a partir del 1 de diciembre va a obligar a presentar un test negativo, además del certificado de vacunación, a todo el que entre en su territorio nacional independientemente del origen o su nacionalidad por vía aérea e impone una semana de restricciones después de Navidad.   

Según ha anunciado el primer ministro portugués, Antonio Costa, del 2 al 9 de enero habrá una semana de contención del coronavirus con teletrabajo obligatorio en la que bares y discotecas permanecerán cerradas y se retrasará el regreso a las aulas. Sin embargo, los portugueses si podrán salir a la calle a pasear, hacer deporte o comprar sin ninguna limitación.

Además se va a obligar a presentar el certificado de vacunación para entrar en bares y restaurantes, hoteles, gimnasios y grandes eventos multitudinarios. 

En caso de no cumplir la medida, cada ciudadano se expone a una sanción de 20.000 euros, y el primer ministro del país luso ya ha lanzado un aviso a todas las compañías aéreas sobre la responsabilidad de verificar en el checking el test de los pasajeros. 

Francia endurece el pasaporte COVID

Por su parte, Francia ha apostado por dar la oportunidad de recibir una tercera dosis de la vacuna del coronavirus a todos los ciudadanos mayores de 18 años. «A partir de ahora la dosis de recordatorio estará abierta a todos los adultos de 18 años a partir de los cinco meses tras la última vacunación», ha dicho el ministro de Salud francés, Olivier Véran, en el anuncio de las medidas tomadas este miércoles en el Consejo ministerial, presidido por Emmanuel Macron.

En Francia el ministro de Salud también ha anunciado un endurecimiento del pasaporte sanitario necesario para acceder a la mayor parte de los lugares públicos.

Hasta ahora, ese test tenía una duración de 72 horas, pero el ministro la ha reducido a las 24 horas, al tiempo que ha recordado que seguirá siendo de pago para los no vacunados.

Véran ha asegurado que la mascarilla volverá a ser obligatoria en todos los lugares públicos cerrados y ha apelado a mantener las medidas de protección, como el lavado de manos o la distancia social, y consideró que con todo este dispositivo «Francia puede superar esta quinta ola sin tomar medidas más duras». El ministro ha descartado, por ahora, confinamiento, cierre anticipado de comercios o restricciones de desplazamientos, porque a diferencia de las olas precedentes Francia tiene a casi nueve de cada diez adultos vacunados.

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