Salamanca y Ciudad Rodrigo tendrán a Retana Gozalo como obispo compartido



Hacía días que el runrún corría por las calles de Ciudad Rodrigo pero hasta ayer no llegó la confirmación oficial: «El Papa Francisco ha nombrado a José Luis Retana Gozalo obispo de Salamanca y de Ciudad Rodrigo, bajo la fórmula ‘in persona episcopi’, de tal forma que tendrán el mismo obispo pero sin que se modifique la estructura de ninguna de las dos diócesis». Así reza el comunicado oficial de la Conferencia Episcopal Española (CEE) con el que se cumplen los temores de la localidad mirobrigense desde que hace más de tres años se quedase en sede vacante, tras la inesperada marcha del entonces titular, Raúl Berzosa.

El nuevo prelado lo será, por decisión de la Santa Sede -ya se sabe que ‘de Roma viene lo que a Roma va’- con una fórmula que tiene su antecedente en la utilizada en 2003 con Huesca y Jaca. En la CEE se insiste en que «se mantiene inalteradas las estructuras de cada una de las diócesis (catedrales, curias, seminarios y otros organismos) a excepción del ministerio episcopal que es ejercido por un único obispo». Pero lo cierto es que monseñor Retana Gonzalo (1953), natural del municipio abulense de Pedro Bernardo (hasta ahora ejercía el ministerio en Plasencia) tiene por delante una tarea bastante compleja, no tanto en la capital salmantina -llega tras la renuncia de Carlos López Hernández al cumplir los 75 años-, como en Ciudad Rodrigo, donde no ha sentado precisamente bien el no tener obispo en exclusiva.

En una carta dirigida ayer mismo a las dos diócesis, Retana insiste en que la mirobrigense «ni desaparece ni está sin obispo», aunque reconoce que su nueva labor «no será fácil». También el administrados apostólico de Ciudad Rodrigo, Jesús García Burillo, que deja el cargo después de tres años, insistió en estos extremos y consideró que el compartir ambas sedes «será un enriquecimiento pastoral para ambas», al tiempo que pidió que el nuevo obispo, «que administrará su tiempo de la mejor manera que considere oportuno», sea acogido con «afecto y lealtad».

Movimientos sociales
Ciudad Rodrigo ha vivido en el último año movimientos sociales y políticos para reclamar a la Santa Sede que nombrase un nuevo obispo. Desde el ex vicario de la Diócesis, Tomás Muñoz, que dirigió una carta a los feligreses bajo el título ‘¡Surge, Civitas!’, pasando por las fuerzas políticas del Ayuntamiento, gobernado por el PP, e, incluso, la Diputación de Salamanca, que aprobaron sendas mociones exigiendo el mantenimiento de la diócesis civitatense con su obispo al frente. Este mismo año quienes no estaban dispuestos a perder su condición de sede episcopal colocaron en distintas zonas verdes del municipio ocho siluetas de ovejas con frases bíblicas y con el doble hashtag #CiudadRodrigo #DiócesisconObispopropio. La iniciativa anónima reclamaba de esta original forma un pastor que atienda a las ovejas.

Finalmente, la diócesis se mantiene como tal, pero la fórmula no convence en el municipio mirobrigense. Su alcalde Marcos Iglesias (PP), ha convocado para hoy a los portavoces de los diferentes partidos para aprobar una declaración institucional contra la decisión de la Santa Sede de compartir obispo con Salamanca. Iglesias aseguró a ABC que «era inevitable, pero no queríamos creerlo» y lamentó que no se haya tenido en cuenta «un sentimiento tan profundo» del municipio con una sede episcopal de 900 años de historia. «Era la última institución que nos quedaba», señaló Marcos Iglesias, para quien «perder al obispo con carácter exclusivo es desangrarnos todavía más». «La España vaciada nos la creemos muy poco», se quejó.

El alcalde cuestionó las explicaciones que llegan desde la Conferencia Episcopal de que nada cambiará porque el nuevo prelado «al principio vendrá más pero, por ejemplo, en Semana Santa o Navidad tendrá que elegir y entonces…». «¿Qué es una diócesis sin obispo», se preguntó. «En el fondo es una absorción por Salamanca porque está claro que la pequeña es la que lo va a notar», respondió.

El regidor recordó cómo desde el Ayuntamiento se ha hecho «todo lo que se ha podido», con cartas al Papa, al Rey, al nuncio, entrevistas en Barcelona con el presidente de la CEE, Carlos Omella, o con otros obispos para defender lo que «es una identidad en Ciudad Rodrigo». «Del nuevo obispo depende que esta diócesis continúe o inicie su desmantelamiento», advirtió.

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