Toma masiva de ADN en comisaría en busca del asesino de Déborah Fernández



Casi veinte años han tenido que pasar para que se lleve a cabo esta diligencia: una toma de muestras de ADN masiva y voluntaria en busca del autor del crimen de la joven

viguesa Déborah Fernández, cuyo cadáver apareció el 1 de mayo de 2002 tras varios días de búsqueda. La jueza del juzgado de instrucción número 2 de Tui (Pontevedra), que investiga la muerte, autorizó la semana pasada esta diligencia, solicitada por la familia de la víctima que lucha contra el minutero antes de que prescriba el crimen en mayo próximo.

La toma de muestras a una treintena de personas del entorno de Déborah a las que hasta ahora no se les había solicitado tendrá lugar hoy en dependencias de la comisaría de Policía Nacional de Vigo. Hasta allí se trasladarán agentes de Homicidios de la Comisaría General de Policía Judicial, responsables de la investigación, según pudo confirmar ABC. Los donantes de ADN están citados cada quince minutos para la práctica de la diligencia, que se ha hecho esperar todos estos años. Se trata de testigos que han sido interrogados durante estos años y que estarían vinculados a los círculos más cercanos a la víctima.

La jueza también ha autorizado el cotejo de muestras de ADN ya extraídas con las halladas en el cadáver de la mujer tras su exhumación en mayo de este año, concretamente, con los restos biológicos hallados bajo sus uñas. Las muestras serán comparadas con el ADN del pelo que apareció junto al cuerpo de Déborah en 2002, así como con la cuerda encontrada debajo del cadáver en el lugar de O Rosal (Pontevedra) donde fue hallado.

El empeño de la familia de la víctima ha sido clave en las numerosas diligencias autorizadas en el último año, tras una investigación inicial errática y sin autor, con un escenario «preparado», según los propios agentes para simular un móvil sexual en el crimen. El juzgado también ha autorizado la investigación de varios coches que, según informaciones de los primeros días tras ocurrir los hechos, habían sido vistos en el paseo de Samil, en Vigo, donde desapareció Déborah, y en la zona en la que apareció su cadáver.

En base a un informe pericial elaborado por los criminólogos Carmen Balfagón y Ramón Chippirás, también se solicitó autorización para que el Instituto de Ciencias Forenses de la Facultad de Medicina de la Universidad de Santiago de Compostela estudie el fenotipado forense de las muestras de ADN del pelo, de la cuerda y del obtenido en el cadáver de Déborah. Eso permitiría conocer el sexo, color de ojos y piel, origen geográfico, edad y el tipo de pelo del dueño del ADN encontrado. Un estudio similar a este, de la misma Universidad, permitió dar los primeros pasos para que la Guardia Civil descubriera al asesino de Eva Blanco, asesinada en Algete, cuando el caso también estaba a punto de prescribir.

Déborah Fernández desapareció en abril de 2002 en las inmediaciones del paseo de Samil, en Vigo (Pontevedra). Su cadáver fue localizado diez días después, rodeado de pistas aparentemente falsas, en una cuneta de O Rosal. El cadáver fue exhumado en mayo de este año, en la cuenta atrás para la prescripción del asesinato. Nunca nadie fue detenido ni formalmente investigado por el crimen.

Un informe criminológico apuntala ahora la tesis de que los restos de semen que aparecieron en la vagina de Déborah así como el preservativo que apareció al lado de su cuerpo fueron colocados allí para despistar a los investigadores, informa ‘Atlántico’. La familia ha pedido además un juez y un fiscal de refuerzo para esta causa durante los meses que faltan para que prescriba el caso.

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