Arrope y Calabazate
El Tesoro Negro de la Huerta: Arrope y Calabazate Tradicional
Nos sumergimos en las raíces más profundas de nuestra Huerta de Murcia. Hablamos de un postre que es puro patrimonio emocional: el Arrope y Calabazate.
Este dulce, de origen humilde y tradición árabe, es el alma de nuestros mercadillos de Todos los Santos. Es un proceso de alquimia culinaria donde el mosto de la uva se convierte en un almíbar oscuro y denso, abrazando a las frutas de nuestra tierra.
Nivel de dificultad: Media (requiere paciencia y mimo)
Ingredientes (Para un buen lebrillo)
Para este viaje al pasado, necesitaremos lo mejor de nuestras comarcas:
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Para el Arrope: 5 litros de mosto de uva recién prensado (si es de uva Monastrell de Jumilla o Yecla, el éxito está asegurado).
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Para el Calabazate (frutas):
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500g de calabaza (preferiblemente de la variedad ‘totanera’).
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3 membrillos de la huerta.
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3 peras de Ercolini (D.O.P. Jumilla).
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2 boniatos.
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Para el endurecimiento: 100g de cal viva (tradicionalmente usada para que la fruta no se deshaga) y agua abundante.
Preparación paso a paso
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La reducción del Arrope: En una olla grande de fondo grueso, vertemos el mosto de uva. Debemos cocinarlo a fuego muy lento, dejando que reduzca hasta que pierda dos tercios de su volumen. Sabremos que está listo cuando adquiera un color oscuro, casi negro, y una textura de jarabe denso pero fluido. Este proceso puede llevar varias horas; la paciencia es el ingrediente secreto.
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Preparando el Calabazate: Mientras el mosto reduce, pelamos y troceamos las frutas (calabaza, membrillo, peras y boniatos) en trozos generosos, de unos 3-4 centímetros.
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El baño de cal: En un recipiente con agua, disolvemos la cal viva. Sumergimos los trozos de fruta en este baño durante unas 2 o 3 horas. Este paso es vital para que la fruta cree una «piel» exterior firme que no se deshaga en la cocción prolongada, manteniendo el corazón tierno.
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Lavado exhaustivo: Tras el baño de cal, debemos lavar la fruta repetidamente con agua fría para eliminar cualquier residuo. Es fundamental que queden perfectamente limpias.
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La unión magistral: Una vez el arrope ha reducido y está espeso, incorporamos los trozos de fruta. Cocinamos todo junto a fuego mínimo durante otros 45-60 minutos, hasta que la fruta esté confitada y haya absorbido la esencia del mosto.
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Reposo: Dejamos enfriar a temperatura ambiente. El Arrope y Calabazate gana con el tiempo, así que lo ideal es consumirlo al menos un día después de su elaboración.
El Rincón del Experto
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El Truco del Chef: Si no encuentras cal viva o te impone respeto usarla, puedes sustituirla por bicarbonato, aunque la textura no será exactamente la misma. La clave de un buen calabazate es ese contraste: firme por fuera, meloso por dentro.
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Presentación: Sírvelo en un lebrillo de cerámica de Totana. Es un postre visualmente potente; una ración pequeña es suficiente, acompañada siempre de un trozo de pan de hogaza si quieres la experiencia huertana completa.
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Maridaje: Sin duda, buscaremos un Vino Dulce de Monastrell (D.O. Jumilla). Sus notas de pasas e higos bailan en perfecta armonía con el dulzor terroso del arrope.

