Aguardentaos
Aguardentaos Murcianos: El Aroma Crujiente de Nuestra Tradición
Nivel de dificultad: Media (el secreto está en el «punto» de la masa y el infusionado del aceite).
Ingredientes (Para una buena hornada familiar)
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250 ml de Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE) (variedad Cornicabra o Cuquillo de nuestra Región).
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250 ml de Aguardiente o Anís seco (si es de producción artesanal de la zona de Caravaca o Totana, mejor que mejor).
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125 g de azúcar blanquilla (y un extra para rebozar).
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700-750 g de harina de trigo de repostería (la que admita la masa).
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La corteza de un limón murciano (solo la parte amarilla, ¡que es donde reside la esencia!).
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1 cucharada de matalahúva (granos de anís).
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Canela molida (para el toque final).
Preparación paso a paso
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Infusionar el alma del dulce: En una sartén, calienta el AOVE con la corteza del limón y la matalahúva. Cuando el limón empiece a dorarse, retira del fuego y deja enfriar completamente. Este paso es vital: si el aceite está caliente al mezclarlo con el aguardiente, el alcohol se evaporará antes de tiempo y perderemos potencia aromática.
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La unión de los líquidos: Una vez frío, retira la corteza de limón. En un bol grande (o un lebrillo si quieres ser auténtico), mezcla el aceite aromatizado, el aguardiente y los 125 g de azúcar. Remueve bien hasta que el azúcar se disuelva parcialmente.
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Incorporar la harina: Ve añadiendo la harina tamizada poco a poco. Empieza mezclando con una cuchara de madera y termina con las manos. Buscamos una masa que sea aceitosa pero que se despegue de las manos y de las paredes del bol. No la trabajes en exceso; solo queremos que sea homogénea.
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Dar forma a la tradición: Precalienta el horno a 180°C. Estira la masa con un rodillo sobre una superficie limpia hasta que tenga un grosor de aproximadamente un centímetro. Corta en rectángulos o rombos (el corte clásico es a cuchillo, sin moldes perfectos, buscando ese aire artesano).
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El horneado: Coloca los aguardentaos en una bandeja con papel de horno. Hornea durante unos 20-25 minutos. Deben quedar dorados por fuera y bien secos por dentro para que tengan ese «crack» al morder.
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El toque maestro: Nada más sacarlos del horno, en caliente, pásalos por una mezcla de azúcar y canela. Al estar calientes, el azúcar se quedará adherido creando una costra deliciosa.
El Rincón del Experto
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El Truco del Chef: Si quieres que sean aún más hojaldrados, hay quien añade una pizca de bicarbonato, pero la receta original confía solo en la proporción de grasa y alcohol. La clave es que el aceite esté bien frío antes de empezar la masa.
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Presentación: Sírvelos en una cesta de mimbre forrada con una servilleta de tela. Son dulces que aguantan perfectamente semanas en una caja de lata (si es que consigues no comértelos antes).
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Maridaje Sugerido: Este dulce pide a gritos un vino dulce de la D.O.P. Jumilla de uva Monastrell sobremadurada, o incluso un pequeño sorbo de un café de puchero bien cargado. El contraste del anís con el dulzor del vino es, sencillamente, celestial.

